La lengua materna indígena en el aúla


CONFERENCIA:

LA LENGUA MATERNA INDÍGENA. IMPORTANCIA EN EL AULA.

Buenos días:

Me da gusto que me hayan invitado este día con motivo de la celebración del Día Internacional de la Lengua Materna.

Quiero comenzar comentando que este Día, que se celebra a nivel mundial en varios países, principalmente en aquellos que tienen más de una lengua nacional como es el caso nuestro tiene su origen en los movimientos que se realizaron en defensa de la lengua materna que hicieron los estudiantes al manifestarse por el reconocimiento de su lengua, bangla, como uno de los dos idiomas nacionales de la entonces Pakistán, en el año de 1952 y fueron muertos a tiros por la policía.

El Día Internacional de la Lengua Materna, la declara la UNESCO en el año de 1999 y, desde el año 2000, se celebra año tras año. Esta celebración tiene como objetivo la de promover el plurilingüismo y la diversidad cultural, lo que incluye también la preservación de las lenguas en peligro de desaparición.

Según la UNESCO, menciona que, en el mundo se hablan, aproximadamente, 6000 lenguas; pero también declara, que es posible, que para afines de este siglo la mitad haya desaparecido.

México se encuentra entre los primeros diez países del mundo con mayor diversidad lingüística como Brasil, Nigeria, India, Indonesia, Australia; entre otros.

En México se reconocen 68 agrupaciones lingüísticas, es decir, las lenguas que se hablan y, se reconocen un promedio de 364 variantes dialectales, según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. También se reconoce que hay más de veinte lenguas en peligro de extinción.

En el estado de México, si bien se reconocen que hay dos lenguas mayoritarias, las más habladas por la población indígena de 5 años y más, que tienen mayor del 25%, según el INEGI, censo 2010, es el mazahua y el otomí; sin embargo, el estado de México representa un verdadero mosaico de lenguas indígenas porque existen varias lenguas de las que se hablan en el país, como resultado de la propia migración y están asentadas en el territorio mexiquense, así que, no es casual que en varias colonias, en barrios y en escuelas converjan culturas y lenguas diversas, lo que ya no se puede hablar de sólo bilingüismo y bicultural, ahora tenemos que hablar de multilingüismo e intercultural.

Las lenguas indígenas de México en la parte legislativa

México ha avanzado, ha costado mucho, pero se ha logrado modificar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo segundo, en el apartado IV que dice: Preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad. También se ha modificado la visión en la parte educativa y que se encuentra manifiesta en la Ley General de Educación y, se logra elevar la lengua indígena como asignatura, algo histórico. Finalmente, menciono que también contamos con la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas. Hay otras normas y acuerdos que protege y promueve la cultura y lenguas originarias. Estos logros a la modificación de nuestras leyes son de gran importancia, trascendencia e impacto para todos los pueblos originarios de nuestro país.

La Ley General de Derechos Lingüísticos reconoce al español y todas las lenguas originarias de México como lenguas nacionales. Si entendemos bien el significado de esto, creo deberíamos estar, de alguna forma, satisfechos. Ya que, como hablantes de alguna lengua podemos expresarnos en todas las formas: escritas u oral sin que se considere como algo impropio y exigir al gobierno que actúe en base a lo estipulado en la Constitución y en las otras leyes en favor de las culturas y lenguas originarias de nuestro país.

Sin embargo, aún con los logros alcanzamos en materia legislativa a favor de los pueblos originarios, pareciera ser que lo alcanzado todavía no es suficiente para los mismos pueblos porque no se ha logrado aumentar el porcentaje de hablantes, seguimos disminuyendo, aunque en esta última década del  año 2000 a 2010 hay cierta tendencia a amortiguar el descenso.  Tal vez poco a poco vamos siendo más conscientes de la importancia de preservar nuestras lenguas maternas y reconocernos como pertenecientes a un pueblo originario.

¿Qué ocurre con los hablantes de lengua indígena cuando logran aprender el español?

Haciendo un breve análisis, sin caer, en la aseveración total, pero al realizar algunos estudios con jóvenes del Consejo Nacional de Fomento Educativo de la región huasteca, se llegó a la conclusión de que muchos de los jóvenes hablantes de la lengua indígena dejan de hablarlo cuando salen de sus pueblos de origen para seguir estudiando. Los jóvenes de la preparatoria casi nadie ya casi nadie habla la lengua nativa. La lengua indígena sólo se usa a nivel local o a nivel familiar.

Si echamos un vistazo en nuestras familias nos vamos a dar cuenta de que las personas mayores de cuarenta años son los que todavía usan la lengua indígena, lo quiere decir, que algunos de los que hoy tenemos hijos adolescentes ya no hablan lengua indígena y, cuando tengamos nietos seguramente ellos dirán: mi abuelo sí hablaba lengua indígena.

¿Cuántos de nosotros hablantes de lengua indígena ya no les enseñamos a nuestros hijos? Una pregunta con respuesta individual.

Creo también, que todavía algunos de nosotros, espero sí sea sólo algunos, nos hemos quedado con la vieja idea de que aprender el español, saber leer y escribir y, ser maestro es brincar y pertenecer a otro status social, es decir, ya dejamos de sentirnos indígenas y dejamos de reconocernos como tal, es más, expresamos diciendo: yo soy maestro, cómo creen que voy a utilizar la lengua indígena. Y hasta ahí le dejo. Lo demás nos toca reflexionar de manera personal.

También, el hecho de que nuestras lenguas originarias se están muriendo, siempre le echamos la culpa al sistema, al gobierno, a los medios de comunicación, a la discriminación que hemos padecido desde años, más de 500 años para ser un poco más precisos y, hay razón. No podemos luchar con una lengua que llegó, que se nos impuso y se nos enseña a dominarla desde las aulas, mientras que las lenguas originarias hasta hace unos cuantos años se comenzaron a escribir y fomentar su escritura. Y, lo más que ha impactado, es que se nos señale a los indígenas como sinónimo de pobreza, de ignorancia, de tontos; entre otros calificativos que ustedes bien lo saben. Pero, lo más terrible no es el hecho de que nos califiquen así sino que nosotros nos la creemos; luego entonces, para dejar de ser “indios” pues negamos nuestro origen; aunque nuestro color, nuestra estatura y la forma de hablar nos delate, pero creemos que, con el simple hecho de negar,  dejamos de ser “indios” esta es la actitud más nefasta si todavía seguimos creyendo eso. Ser “indios” aunque para algunos no les gusta esta palabra y se pelean con ella y la quieren desterrar yo digo que cuando se nos dice “indios” es sinónimo de mexicano, de ser nativo de estas tierras y, quien no se reconozca como tal, entonces yo pregunto: ¿tú quién eres? Porque decir que somos mestizos creo que tampoco es para sentir orgullo. Lo mejor de todo es sentirse mexicano y decir que hablamos lengua indígena.

¿Por qué debemos sentir orgullo de ser la descendencia de una cultura milenaria?

No voy a profundizar mucho, sólo diré: si nuestros antepasados fueron ignorantes cómo es que hicieron las grandes pirámides donde se puso de manifiesto conocimientos de ingeniería, de arquitectura; cómo es que sabían curarse con yerbas y con otros productos naturales que hoy están siendo patentados por otros; cómo es que sabían y todavía saben cómo extraer tintes naturales;… y me atrevo a decir que: No significa que sólo con la escritura y la lectura nos hace inteligentes; que abre más posibilidades de conocer, eso sí; de lo contrario, diría: ¿cómo le hace un albañil para construir una casa si no es arquitecto, cómo una partera sabe el cómo traer a los bebés al mundo, cómo es que un artesano hace sus trabajos como una verdadera obra de arte, cómo los campesinos labran la tierra y saben no sólo del cultivo sino en el cómo se comporta la naturaleza y no saben ni leer ni escribir: “los indígenas saben leer su entorno aunque no lo hagan a través de las letras”. Pero conocemos que nuestros antepasados sí tenían escritura, es decir, sí dejaron registros de su vida, de su conocimiento, aunque no con el alfabeto latino sino en forma ideográfica.

Lo que nos hace falta es allegarnos, acercarnos más a los conocedores de nuestra cultura y que nos enseñen lo que saben y seguro que descubriremos mucho y vamos a salir desconcertados de cuántas cosas ignoramos.

Para cerrar con esta charla, vamos un poco a mencionar de la importancia que tiene la lengua materna en el aula y el papel que juega el docente para su fomento en la escritura, lectura y la oralidad.

Quiero empezar con la pregunta: ¿Qué significa ser maestro?

Tal vez para algunos, es simplemente pararse frente al grupo y transmitir conocimientos; para otros, tal vez significa cumplir con las horas en el aula; para otros, es que los alumnos aprendan a leer, a escribir y a hacer cuentas; pero se nos olvida que ser maestro va más allá de esto, en realidad es un formador, un educador; significa que a los alumnos los prepara para afrontar su vida futura, antes que transmitir conocimientos para que sea ingeniero, una doctora, un abogado; en realidad educa a la mujer, al hombre del futuro.

Así que un maestro transmite actitudes, valores, además de transmitir y construir nuevos conocimientos. Estamos obligados a cuidar nuestras actitudes, nuestras formas de comportamiento porque eso también se transmite.

¿Por qué lo menciono? Porque cuando un maestro no usa la lengua indígena, en el aula, siendo hablante de esta, es difícil que transmita la importancia de esta cuando usa más el español y sólo cuando se pueda, cuando se quiere, cuando haya algo de tiempo se enseña la lengua indígena en la forma escrita y en forma oral. El mensaje está claro: el español es más valioso.

Para poder revertir el descenso y la desaparición, de forma inevitable, hasta ahora, es enseñar a las niñas y a los niños a que escriban y lean en su lengua indígena; pero no olvidemos que las lenguas, antes de ser escritas, se hablan. Cuando ya no haya hablantes será una lengua escrita de una lengua muerta.

A manera de conclusión menciono que:

  • Para poder frenar el descenso del porcentaje de hablantes no es suficiente que se sepa leer y escribir en las lenguas indígenas es preciso que se use, que se hable, así que sugiero que en las aulas se hable, se hable y se hable en la lengua indígena. Así también se fortalecerá la identidad cultural y lingüística de los alumnos.
  • Dejar de sentir la discriminación, de una parte de la sociedad, hacia los hablantes indígenas porque está demás decir que ningún ser humano es superior a otro por condición social, cultural o política. No se puede seguir culpando a otros de la desaparición de las lenguas porque en gran medida es también la responsabilidad de los mismos hablantes.
  • Arriesgarse a escribir en lengua indígena, sin temor, ya que esta lengua está en proceso de construcción en la escritura y la única forma de seguir avanzando es precisamente escribiendo.
  • Los profesionales tenemos el deber u obligación de hacer algo más por nuestros pueblos por todo lo que nos ha dado, nosotros lo que somos es por nuestro origen.

 

Gracias.

Marcelino Hernández Beatriz

Febrero 21 de 2013

Conferencia dictada en Jiquipilco, edo., de México

Acerca de MARCELINO HERNÁNDEZ B

Originario de Cruzhica, Xochiatipan, Hgo., Trabajé en CONAFE hasta el 2008. Actualmente laboro en la Dirección General de Educación Indígena (DGEI), en el DF.
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Una respuesta a La lengua materna indígena en el aúla

  1. Les comparto mi poema, inspirado a fin de . . .

    QUE NO SE PIERDA UN IDIOMA, QUE NO SE EXTINGA UNA LENGUA

    Que no se pierda un idioma,
    porque la ignorancia asoma,
    que no se extinga una lengua,
    porque la cultura mengua.

    Idioma es inteligencia,
    lo que hace la diferencia,
    comunicación humana,
    que a las regiones hermana.

    Lenguaje igual a intelecto,
    propio del ser más correcto,
    idiosincrasia de un pueblo,
    producto de su cerebro.

    El habla es el fundamento,
    comprensión y entendimiento,
    de una raza, . . . su conciencia,
    distinción y pertenencia.

    Lingüístico es el problema
    que se aborda en el poema,
    ¡globalización avanza,
    como fiera, cruel, a ultranza!

    Extinguiendo tradiciones
    de la gente, . . . sus pasiones,
    acabando con la historia
    de las naciones, . . . su gloria.

    ¡Un no a la modernidad!,
    a aquella que, sin piedad,
    se cierne sobre el pasado
    que, en el bien, se ha cimentado.

    Si se abandona un idioma,
    el daño se vuelve axioma,
    si hay olvido de una lengua,
    oscurantismo sin tregua.

    Triste adiós a las raíces,
    en el alma cicatrices,
    despido a la identidad,
    ¡por Dios, que barbaridad!

    ¿Que decir de los dialectos,
    de los viejos . . . predilectos?,
    su desuso cruel presagio:
    “de la costumbre . . . naufragio”.

    Hay que preservar lo nuestro,
    como dijera el maestro,
    y enseñarle a juventudes,
    de un idioma, . . . las virtudes.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., a 19 de julio del 2013
    Dedicado a mis ahijados, Licenciados en Educación Intercultural Bilingüe (Purépecha-Español*Español-Purépecha), CC. Dulce de la Cruz Séptimo y Andrés López Juan.
    Reg. SEP Indautor No. 03-2013-111212464200-14

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