SON LAS NUEVE DE LA NOCHE


Son las nueve de la noche.

Creí que todo iba hacer fácil, simplemente olvidar los resultados que se obtuvieron en el domingo tres de julio; pero no es así. Ha pasado casi, casi un mes, y todavía no logro comprender lo que pasó. En mis sueños busco respuestas y no las hallo. Más bien, no lo he aceptado. No termino de aceptarlo. Todavía, al caminar por las calles de mi pueblo voy pensando en el cómo sucedió, por qué la gente no votó por el profe, por qué yo no voté por él. En mí alrededor veo a la gente caminar con cierta preocupación en sus miradas, nos miramos de reojo, sonreímos un poco para no perder la costumbre. Creo que todavía buscamos respuestas a nuestros interrogantes que nos atormentaban.

Seguramente piensan y se preguntan lo mismo que yo: por qué no votamos por el  profe, es una buena persona, el mejor candidato, un candidato de los indígenas para los indígenas; pero por qué lo abandonamos, por qué lo traicionamos, qué fue lo que nos impidió votar a su favor. Creo que no entendimos lo que nos dijo: “Ha llegado el tiempo que los indígenas gobiernen en el municipio, es tiempo de empezar, somos muchos los indígenas y nunca nos volverán a ganar, nadie comprenderá su sentir, sus necesidades y su sufrimiento mejor que un indígena”. –estas palabras no las escuchamos o no las comprendimos. Nos ganó la codicia, nos dejamos ganar por unos pesos. -Esto también lo escuché de don Cirino- un indígena que vive en una de las localidades más pobres del municipio. A mí, por ejemplo, me dieron un machete, una cobija, una despensa que traía medio kilo de algo y medio kilo de lo otro; a mi mujer también le dieron despensa, un corte de ropa muy chillante disque para que la mire de lejos y no la vaya a perder; sí, eso fue. También me ofrecieron 150 block, hasta hice mi cuenta aunque no sé muy bien sacar mis cuentas pero llegué a la conclusión de que era bastante dinero porque cada block cuesta 10 pesos, yo no había podido comprarme esa cantidad, es más, me dije: si no puedo construir mi casa con esos block porque la casa no se construye sola, se necesita más dinero y no lo tengo, pues los vendo y saco algo para comer. En fin, tres partidos políticos, de los más fuertes, me ofrecieron y me dieron cosas a escondidas, bueno, nada a escondidas ni de mi familia porque aquí todo se sabe. Un promotor me dijo:

-para que veas que no mentimos venga a ver lo tenemos para darles después de las votaciones, claro eso será posible si ganamos. Me llevó a una casa donde había láminas, cemento, varillas,… Ya soñaba viviendo en una casa muy bonita.  En estos días me sentí importante porque me buscaba uno, luego otro, y otro, y otro candidato. Todos eran buenos conmigo, eso me hicieron creer aunque todos cambian cuando están en el poder, como el que está ahora gobernando: el más mentiroso de la historia de mi municipio y cuando se le reclama alguna promesa de campaña él dice que nos olvidemos de todo porque sólo fue una estrategia para ganar. Ahora sé que estos que me ofrecen cosas y prometen cambiar la forma de gobernar es mentira.

Pero aprendí algo, pedir. Cuando un candidato vino a verme sin ofrecerme nada me atreví a pedirle prometiéndole que toda mi familia y mis amigos votarían por él, no era cierto, cada uno de nosotros buscaba por dónde; más bien, quién le ofrecía o daba más y votar por él. Del profesor recibí una despensa. Mientras me lo entregaba me dijo: esto no significa que estoy comprando tu voto, soy indígena como ustedes y no admito que nos traten como limosneros, los indígenas somos pobres pero nunca nos vendemos. Yo me quedé callado y me fui reflexionando: qué curioso, los otros candidatos jamás escuché decir algo así, al contrario, hasta se atrevían amenazarme. Es buena gente me dije –mientras me retiraba del lugar alzando mi despensa en una bolsa negra.

Ah, lo que sí es cierto es que en la madrugada del día de las votaciones  llegaron a mi casa, tocaron muy despacio, me levanté y pregunté quién era, desde afuera contestó alguien con voz suave, reconocí la voz y le abrí la puerta, sin decir nada entró y me dijo:
 
_ te traigo esto. – dijo extendiendo la mano-. No vi qué era sólo extendí la mano y sentí que algo me entregó. Sin mirarle a la cara se apresuró en decirme -contamos contigo, vota por nosotros, si ganamos habrá más-.Eso dijo y se fue.

Me quedé pensando un rato mientras él se perdía entre las casuchas. Me asomé a fuera y vi a varios hombres agazapados entre la oscuridad. Estas son las gentes que cuidan para que nadie entregue nada a los votantes, cuidan que no se cometa delito alguno que por ley está prohibido. Yo no creo nada de eso de que está prohibido, siempre es lo mismo. Y estas gentes no cuidan, se cuidan ellos mismos para poder entregar sus “limosnas” sin que sean molestados. Así que con mucho cuidado extendí lo que tenía en la mano que parecía una obra de arte en el dobles y me di cuenta que era un billete de doscientos pesos. Mis ojos brillaron en la oscuridad y mi mente se llenó de imaginación pensando en qué gastar el dinero: Comprar ropa, comprar comida, comprar algo para mis hijos; incluso pensé en no decirle a mi esposa que seguía durmiendo e ir con mis amigos y tomar unas cervezas que tanto había deseado desde hace varios meses; es más invitaría a mis amigos; sí, eso haré y seguro que se pondrán muy felices que yo les invite un cartón de cervezas. Me acosté, ya no pude dormir. Reflexioné un rato pensando por quién votar y llegué a la conclusión: votaré por el que me dio el dinero, con este dinero comparé algo para la familia, para todos, porque además estos pinches políticos no me van a dar más cuando estén en su silla, por lo menos ya recibí algo. Los otros partidos me prometieron y me dieron algunas cositas, pero me condicionaron a que si ganaban me darían los block o el cemento, pero si no ganan me quedo sólo mirando. Del profe, creo que apenas empieza, su partido es nuevo, aunque sé que es el mejor candidato, no hay otro como él, porque cuando habla en náhuatl, como todos nosotros del municipio, lo hace como los merititos ángeles, pero si lo vuelve a intentar, seguro, por Dios lo juro, que voto por él.

Son las nueve de la noche, pensé que los otros votarían por el profe, tenía la esperanza que los otros lo hicieran, que no hubiesen pensado como yo. Es en vano, los resultados fueron a favor de ese pinche candidato pen… que no tiene nada de liderazgo, que no sabe hablar náhuatl, hijo de uno de los viejos caciques: ratero y matón. ¡Quién no se acuerda de eso! En fin, por él, por él seguro que nadie votó, votamos por su pinche limosna, por su dinero sucio y maldito. Así que el dinero fue el que ganó, este sí que es un verdadero líder; no ese hijo de un asesino. Sabemos claramente que con dinero hasta mi abuela, que ya murió y que no sabía ni leer ni escribir, pero era sabia, con dinero, hoy sería presidenta.

 ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! yo todavía tengo en mis manos este dinero, dinero sucio, dinero de mierda! con este dinero compraré unas cosas para comer y mientras vea a mis hijos y mi mujer comiendo, sólo mi consciencia me acusará.

Me vendí, traicioné a mi candidato por limosna.

Espero un día poder confesarle y tener el valor de pedirle que me perdone.
¡Qué pinches cabrones somos!

 Marcelino de Cruzhica (agosto 2011)

Acerca de MARCELINO HERNÁNDEZ B

Originario de Cruzhica, Xochiatipan, Hgo., Trabajé en CONAFE hasta el 2008. Actualmente laboro en la Dirección General de Educación Indígena (DGEI), en el DF.
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4 respuestas a SON LAS NUEVE DE LA NOCHE

  1. Y así nos tienen en la ciudad … y así los tienen en el campo … que desgracia de nuestra gente el vivir en este círculo de ignorancia y corrupción.

  2. Alma Fidelia Gómez LLanes dijo:

    us yolisi jioxtek, empo a ke bitcha, asuaka bitcha ka simem bibichak inapo na jiokba itom achim weeme, jachim itom nunuye entok itom juyya ania yoleme. inapo ne Alma Fidelia Gómez Llanes ti ne tewak.
    Escribes con el alma, con sentido, con una percepción clara de las cosas, voy a intentar escribir mi cultura, como nos expresamos, como es nuestro juyya anía yoleme( es nuestro mundo, nuestro entorno, sentimientos como amamos la naturaleza) le enviare mi juyya ania yoleme.

  3. JOCABED dijo:

    No solo ocurre en su Municipio, aki donde vivo en la segunda Ciudad más importante del Estado de Hidalgo también, disfrazan los programas sociales por programs partidistas, estos según están dirigidos a personas vulnerables, y que pasa no son destinados a esa población sino a a sus simpatizantes, y lo digo porque yo lo vivo, lo he reflexionado. Las viejas prácticas no han desaparecido nos falta analizar lo que nos conviene a futuro no por un momento, no pensamos que el dinero con que compran votos es del mismo pueblo.
    El día que ejerzamos nuestro sufragio con veradera conciencia y a favor de alguién que sepa de nuestras verdaderas necesidades que sea del pueblo y para el puebla otra forma de gobernar sera. Sigue adelante y lucha por tus ideales, intentar una y otra vez…

  4. jorge dijo:

    Es una pena de nuestra gente ,q cambien sus votos x unos pesos y despensas que les dura un dia y el otro dia a seguir sufriendo igual,pero bueno eso sucede en cada rincon de mexico

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