multilingüismo, ¿cómo abordarlo?

Multilingüismo ¿Cómo lograr el abordaje?

(PRESENTACIÓN COMO PANEL EN EL PRONIM CHIHUAHUA)

Marcelino Hernández Beatriz.

El asunto del multilingüismo en las aulas es un asunto que trae locos a todos los países del mundo, precisamente se da bajo este régimen de la globalización y por el fenómeno de la migración al interior de los países y hacia otros países. Esto fenómeno ha acarreado múltiples problemas no sólo sociales, culturales, políticas,… sino que, principalmente, en la atención de los infantes en la continuidad escolar.

En nuestro país existen al menos 68 agrupaciones lingüísticas, con un sus respectivas variantes dialectales que están determinadas principalmente en áreas geolingüísticas y que a veces estas variantes presentan dificultades para comprenderse entre todas. Aunque esta dificultad, no es tan real, en ocasiones se trata más bien de una actitud lingüística de los propios hablantes, por no tener deseos de identificarse con el grupo dicen tener dificultades de comunicación.

En México existe mucha movilidad de individuos hacia al exterior y también al interior de los estados. Esta movilización mayoritariamente se da en las familias más pobres del medio rural e indígena. Hay estados expulsores y otros son los receptores como es el caso del estado de Hidalgo, Veracruz, Chiapas, Guerrero, Oaxaca; este último, tan sólo en el Valle de San Quintín, el 80% de los jornaleros son de origen oaxaqueño, principalmente de los grupos etnolingüísticos mixtecos, zapotecos y triqui.

La migración agrícola migrante, al interior del país, es una situación de siempre pero en los tiempos actuales este fenómeno se ha incrementado y sigue en aumento, principalmente hacia las zonas agrícolas más modernizadas del país. Hacia el norte: Sinaloa, Sonora, Baja California Sur, Chihuahua, Tamaulipas, entre otros, ya sea por temporadas o bien para establecerse de manera de definitiva.

El problema más grave de la migración es cuando se hace con toda la familia, llevándose a los hijos en edad escolar, quienes interrumpen su avance educativo y se vuelven en alumnos irregulares: alumnos que no todos tienen la oportunidad de llegar a algún campamento y ser atendidos; aunque atenderlos implican varias problemas, que no son sólo de seguimiento, evaluación, materiales didácticos,… el problema grave en la actualidad es el cómo atender a estos alumnos de diferentes grados escolares, diferentes lenguas y variantes, distintos grados de bilingüismo, cultura y región; además con docentes monolingües en español o que apenas sí dominan una lengua indígena y que puede no ser la misma variante que la de los alumnos.

El reto es buscar alternativas de atención a esta diversidad lingüística y cultural en las aulas de los campamentos agrícolas:

Para visualizar la atención educativa de estos alumnos de manera más congruente y pertinente se deben considerar las condiciones y necesidades prioritarias que presentan los alumnos según el contexto y ambientes de donde se desenvuelven: su lugar de origen y donde llegan.

En el contexto comunitario de su origen

Los alumnos, en sus comunidades de origen, tienen su vida resuelta, no tienen dificultad alguna para realizar sus actividades cotidianas y cubrir sus necesidades prioritarias porque conocen la comunidad, hablan la misma lengua que todos, tienen a sus familiares con quienes platican y cuentan con sus amigos; conocen lo que les rodea: su ámbito natural, cultural y social. Se sienten identificados con todos los integrantes de la comunidad y de sus alrededores, saben de las costumbres, tradiciones y saberes. Por lo tanto mantienen más arraigada su identidad: preservación de su cultura, lengua y cosmovisión.

En los contextos comunitarios, en el lugar de origen de las niñas y los niños, el aprendizaje del español es más lento ya que, en muchas ocasiones, es la lengua indígena que predomina en el uso; el español sólo se llega a usar en la escuela o para comunicarse con los mestizos.

Los infantes, en los lugares de origen, tienen la posibilidad de estudiar, jugar y trabajar un poco; pero al llegar a los campos agrícolas, estos infantes de pronto dejan de serlo; se vuelven adultos, con todas las responsabilidades que ello implica y, a veces algunos dejan de estudiar y

de jugar. Su vida infantil se trunca abruptamente. Cuando llegan los infantes a los campos agrícolas les cambia toda la vida.

Cuando a las niñas y los niños se les dice que van a salir hacia otro lugar, lejos, para ir a trabajar, muchos de estos ni siquiera dimensionan la distancia, principalmente los que salen por primera vez. Preparan sus cosas.

Para los infantes, quienes salen por primera vez fuera de su lugar de origen, comienzan a tener muchas interrogantes del viaje y del lugar destino.
Durante el trayecto:

Los infantes a veces van callados sólo observan a su alrededor desde el camión que los lleva, la vegetación, el clima, el tiempo del recorrido, ciudades que atraviesan, casas, carros, suspiran por su casa, por sus amigos, etc.

Piensan cómo será el lugar a donde van a llegar, con quiénes van a convivir, que si hablan la misma lengua que ellos, que si van a estudiar, que si hay río, arroyo o tal vez mar, que si hay animales, que si van a ver tele, que si van a comer igual o mejor que en la casa,… Lo creo que no piensan es que su vida cambiará por completo.

Para las niñas y los niños indígenas sus pensamientos, sus recuerdos lo hacen en la lengua indígena.

En el campo agrícola

Los infantes, como mexicanos que son tienen sus propios derechos, incluyendo la de la educación; pero atender a estas niñas y niños en edad escolar, bajo la situación de migrante, es todo un reto, como ya mencioné; no sólo implica aspectos operativos.

Los alumnos, al llegar al campo agrícola: su nuevo hogar, escudriñan el lugar, su nuevo hábitat. Se preguntan: dónde van a vivir, con quiénes van a compartir los espacios, sobre los cultivos, maquinarias, su actividad,… Comienzan una nueva vida y también su aprendizaje, con ello también implica a cambiar su forma de pensar y de actuar. Entran en un conflicto de identidad y de pertenencia: quién soy, dónde vengo, dónde pertenezco.

Los infantes, ante lo nuevo que tienen a su alrededor y ante sus necesidades inmediatas, su aprendizaje es mucho muy dinámico. Este aprendizaje se basa en la observación-ejecución y, para aprender a hacer algunas cosas, los alumnos enseñan bajo el siguiente esquema: escucha, mira y hace. No tienen más tiempo para aprender, así que se aprende haciendo.

Estos niños y niñas aprenden a sumar, restar, multiplicar, dividir, calcular, medir, pronosticar, estimar, conocen historia de vida de los demás, aprenden a relacionarse, aprenden de los cultivos,…., bajo sus propios esquemas y procedimientos, por darle un nombre desde una pedagogía oral. Se hace, por lo tanto, bajo aspectos concretos.

Para la comunicación intentan hacerlo con el resto de la comunidad usando el español, que ahora es la lengua franca, muchas veces esta lengua es de forma incipiente, pobre, apenas se comunican con monosílabos o frases cortas; pero, tal vez su necesidad inmediata que tienen los infantes, es precisamente aprender el español de manera mucho muy rápido porque desean comunicarse con los demás, con los otros niños y, con ello aprender nuevas cosas. La lengua indígena, por lo tanto, ya no es su necesidad y su uso se reduce a nivel familiar.

Me centro en la atención de estos niños y niñas en el aula, en una situación de multilingüismo porque en cada campamento agrícola, en cada aula se atienden a los infantes de distintas lenguas nacionales y variantes de las mismas. Este es el reto ¿cómo hacerlo?
Atención en el aula

En primer lugar es preciso reflexionar a partir de donde se desenvuelven los alumnos: su nuevo contexto y cuál es la función de las lenguas L1 (primera lengua) y L2 (segunda lengua) para cubrir sus necesidades en el campo agrícola.

En las aulas lo ideal, en el proceso educativo, es que haya docentes que atiendan a los alumnos por cada lengua indígena; esto no es posible porque además también se necesitaría un docente por cada variante, lo que lo vuelve prácticamente imposible. Ante tal circunstancia se pide que, por lo menos, el docente domine alguna lengua indígena de los alumnos que atiende. Si el docente desea aprender una, le sugiero hacerlo con una

que le sea más familiar o de más fácil pronunciación. Esto permitiría acceder a la escritura de la manera más sencilla.

Sugiero además hacer, en primer lugar, un diagnóstico lingüístico de todos los alumnos para identificar el grado de monolingüismo y bilingüismo que presenta cada uno. Contar con material bibliográfico de lectura escritos en lengua indígena y en forma bilingüe y material audiovisual en cantidad suficiente en las distintas lenguas nacionales.

La adquisición de la L1 y L2 se dan de manera oral, ambas lenguas, en las aulas del PRONIM se convierten en lenguas de adquisición. Entonces para la escritura en las dos lenguas se hará a nivel de alfabetización y es difícil determinar cuál sería la lengua de instrucción; sin embrago, el español, como lengua franca, se usa como lengua de instrucción aunque para los alumnos es una lengua de adquisición; con la ventaja que ya en la actualidad es difícil encontrar alumnos completamente monolingües en lengua indígena.

Para la enseñanza – aprendizaje, el docente no tiene precisamente que dominar la escritura de todas las lenguas indígenas. En los casos de multilingüismo es mejor hablarles, hablarles mucho en español, como lengua franca y por la necesidad que presentan los alumnos por aprenderla.

Escribir en lengua indígena muchas veces se vuelve un dolor de cabeza para los docentes; además, hay lenguas que están en un proceso y otras todavía no se escriben; es aquí donde menciono que lo más importante es fomentar la lengua oral en la lengua indígena, de esta forma los alumnos fortalecen más la lengua indígena y no se da una incipiente formación escrita, que se termina escribiendo apenas algunas palabras o frases cortas.

Decirles y mostrarles figuras de algún tema en español y que los alumnos lo identifiquen usando (pensando) lengua indígena pero es preciso explicarles o buscar sinónimos de aquellos conceptos que son más difíciles de comprenderlos para que los alumnos asocien más rápido o realicen anclajes desde sus conocimientos previos.

Que los alumnos y docentes practiquen la escritura y la lectura a partir de los materiales bibliográficos que hay en los centros. No importa que, los que no son hablantes de la lengua indígena, lo pronuncien mal, este es un

proceso; pero los alumnos que sí son hablantes ellos sí lo pueden leer bien aunque no descodifiquen todos los signos gráficos de la escritura de la lengua indígena. Ejemplo: en español cuando leemos la palabra jaro y que en realidad está escrito como paro, no lo leemos así porque esta palabra-sonido en nuestra lengua castellana no existe, no tiene significado. En lengua indígena pueden leerlo alargando sonidos, acentuado incorrectamente,… Ejemplo: la palabra gracias: tlasojkamati (tlasojkamaati), hamadí (hamadi), Natetarabá (natetaraba). En este proceso, juntos: docentes y alumnos, aprenden.

Realizar actividades individuales, colectivas y grupales, donde se junten expertos y novatos, y tengan la posibilidad de compartir responsabilidades y conocimientos.

Las actividades escolares no siempre se deben de realizar dentro de la escuela, si es así, la mayoría de las veces, a los alumnos los volvemos muy pasivos en su aprendizaje, sólo son receptores; cuando ya nos han demostrado que son capaces de aprender de manera acelerada, por lo menos en las actividades fuera del aula. Las niñas y los niños ya saben mucho desde su contexto: los conocimientos previos, lo que se debe de hacer es formalizar estos conocimientos.

Sería interesante observar y recuperar qué procedimientos usan para aprender el español, para resolver operaciones matemáticas, para la cuestión de ciencias; lo que sí es seguro es que se hace de manera oral y a través de la observación-ejecución.

La escuela busca que los alumnos indígenas no pierdan su identidad, su lengua y cultura; pero los alumnos ya no se encuentran en su localidad de origen, esta tarea es muy difícil. Por ello, si no se les puede enseñar a escribir y leer en su lengua indígena, formándolos como verdaderos usuarios de las dos lenguas: español y lengua indígena, aseguremos que no dejen de hablar su lengua indígena y que sepan que su lengua también puede escribirse y leerse, con esto estamos garantizando la preservación de la lengua y el fortalecimiento a la identidad. En los campamentos promover que los distintos grupos indígenas practiquen su cultura: danzas, artesanías, ceremonias,… realizar estas actividades, festividades en forma colectiva donde se involucren todos los miembros del campamento.

Mientras los alumnos no dejen de hablar su lengua, esta perdurará, porque la condición de que una lengua no se pierda es que haya hablantes, con ello estamos cumpliendo con las normas y leyes que protegen las lenguas y culturas nacionales y se respetan sus derechos a la educación. Estamos atendiendo a la diversidad con un enfoque intercultural.

Atender a la diversidad es un compromiso de todos.

BIBLIOGRAFÍA

Chapela, Luz y Nery Muñoz. (Coordinadoras) Aulas y surcos. Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe. México, 2006.

Chiodi, Francesco y Miguel Bahamondes. Una escuela, diferentes culturas. Corporación Nacional de Desarrollo Indígena. CONADI. Santiago de Chile.

Garza Cuarón, Beatriz (coordinador) Políticas lingüísticas en México. Centro de investigaciones interdisciplinarias en ciencias y humanidades/UNAM, México 1997. (La democracia en México)

Instituto Estatal de Educación Pública en Oaxaca. Inclusión y diversidad. Discusiones recientes sobre educación indígena en México. Centro de estudios y desarrollo de las lenguas indígenas de Oaxaca. México, 2000

Martín Rojo, Luisa. (dir). Et.al. ¿Asimilar o integrar? Dilemas ante el multilingüismo en las aulas. Ministerio de Educación Cultura y Deporte. CIDE. 2003. No. 154. (col. Investigación)

Martín Rojo, L., Mijares, L.“Solo en español”: Una reflexión sobre la norma monolingüe y la realidad multilingüe de los centros escolares. Revista de Educación, 343. Mayo-agosto 2007, pp. 93-112.

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Entre polvo, aire y flores

Entre polvo, aire y flores

 

Al nacer vi apenas un lugar desconocido

Entre frío y miedo me dio por llorar

Con unos trapos, en brazos de mamá me sentí cobijado

Y escuchando palabras aún sin comprender

 

Comencé a entender mi gran mundo exterior

Midiéndolo con los primeros pasos de mi andar

Sentí lo duro de la tierra y probé su sabor

Todo lo que pude a mi boca llevé, así los probé

 

Agudicé mi gusto por los sabores

Algunos a la primera los deseché

Otros a mi paladar llegaron, una y otra vez

Comenzó el dulce honor de saborear

 

Distinguí el olor del café y de los frijoles

También de las flores de la primavera

La limonaria, su olor no conoció fronteras

Mi mamá me recostaba en sus naguas

 

Vi el plumaje de las aves

Que en mis manos quise tener

Vi andar pesado de las gentes

Observé y muchas cosas no pude entender

 

Escuché la música con el violín

Me deleité con los sones de la banda

Distinguí la caída de las gotas

Y el correr del agua de un manantial

 

Escuché llantos y risas

Que se elevaban al cielo

Donde se perdían y no llegaban al reino

El viento se los llevaba

 

También sentí el machete en mano

Que tumbando montes para sembrar

Palpé el dolor en mis manos

Sentí el hambre, la sed, el cansancio,..

Lo sentí, lo sentí como mi padre y hermano

 

Mi pequeño mundo ahí estaba

El cielo, la tierra, el agua

Las flores, los animales, el aire

Entre polvo, humo, frío, calor,

me encontraba

 

Todo lo miraba, olía

Escuchaba, tocaba y comía

Todo, todo era mío, nada se me negaba

Aquí aprendí mucho, mucho más

Aprendí a vivir y a carcajadas a reír.

 

Marcelino Hernández Beatriz

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¡Levanté la mirada   para hablar!

 

¡Levanté la mirada para callar!

Busqué las palabras exactas para   hablar

Espero el momento exacto para gritar:

¡Basta, basta ya!

 

De niño creí que la tierra no tenía   dueño

Cuando me bañé en los ríos también   eso creí

Cuando caminé por los caminos,   dije: todo es mío

Cuando escuché el ave cantar, su   canto me lo apropié

 

El tiempo me dijo: nada es tuyo

La tierra tiene dueño, tus brazos   también

El ave su canto en jaula ha quedado

Tu pensamiento, tu ser,… le   pertenece aquel

 

El nombre indígena de los pueblos   fue borrado

De mi tierra me arrancaron y a mi   lengua mancillaron

Pero aún vivo y a sobrevivir he   aprendido

Callar, me ha dejado sin huesos;   ¡eso ya no quiero!

¡Levanté la mirada para callar!

 

Me agacho para encontrarme, me   encuentro ahí

Soy quien soy y nunca me fui, es   hora de hablar

¡Reclamo lo mío, lo justo y por eso   me hallo aquí!

 

Marcelino Hernández B.

¡Nimoixtlalanki, axtleno nikijtok!

 

¡Nimoixtlalanki, axtleno nikijtok!

Nijtemo neltlajtoli tlen ika nikamatis

Nijchiya tonati kema asis nitsajtsis:

¡Nika, nika tlami!

 

Keman niokichpil nieltoya nijmatiyaya tlali axkipia iteko

Keman nimaltiyaya ipan ueyatl nojkia ijkino nimoyolouiyaya

Keman ipan ojtli ninenki, nimoyolouij: nochi na noaxka

Keman nijkajki kuika tototl, nijkui ikuikatl.

 

Kauitl nechilui: axtleno moaxka

Ni tlali kipiya iteko, momaj nojkia

Tototl ikuikatl ipan ikal motsajtok

Motlalamikilis, monemilis,… ne iaxka

 

Naseualtokajyotl tlen altepetl kiixpolojkej

Nechneluayokixtijke uan nomaseualtlajtol kisokiyochijkej

Nika niistok, ouij nitlachixtok

Tla nimokamatsakua,  notlakayo kuetlaxiui; ¡ayojnineki!

¡Nimoixtlalanki, axtleno nikijtok!

 

Nimopachoa kampa nimotemoua, nopaya niistok

Axkeman nimopatlatok uan axkeman niyajki, nama nikamatis

¡Nimotlajtlania tlen noaxka, tlen melauaj uan yeka nika niistok!

 

Marcelino Hernández B.

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EL MAÍZ
Temprano me levanto de mi jacal tomo el morral
el machete y aguardiente me encamino a la milpa a chapear una esperanza presente está
mi esposa pone agua e itacate en mi morral yo silvo una canción y alegre voy al llegar a mi milpa comienzo a sembrar … hablo con mi tierra: madre, aquí estoy
poco después desrramar y quemar esperar la primera lluvia para sembrar el maíz mi alimento, mi fuerza mi vida, sin éste sólo es tristeza
mi corazón florece verlo jilotear más me emociono cuando es tiempo de cosechar cargando el maíz en ayate o en costal llega a casa y luce aún más mi jacal
Se desgrana para mis animales otros granos de maíz para nixtamal tortillas, atoles, tamales han de resultar a la tierra y al maíz con danza les he de festejar
El maíz mi alimento y vida es puedo quedarme sin ojos o sin pies quedarme sin maíz, quedarse sin corazón soy lo que soy porque soy de maíz.
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Los primeros zapatos

Son narraciones en nahuatl y en español de la Huasteca Hidalguense.

En el link siguiente puede descargar el libro:

https://1drv.ms/b/s!Ain5tKmeFxVKiB_i4DFxZshCT7pK

 

 

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Levanté la mirada

¡Nimoixtlalanki, axtleno nikijtok!

¡Nimoixtlalanki, axtleno nikijtok!
Nijtemo neltlajtoli tlen ika nikamatis
Nijchiya tonati kema asis nitsajtsis:
¡Nika, nika tlami!

Keman niokichpil nieltoya nijmatiyaya tlali axkipia iteko
Keman nimaltiyaya ipan ueyatl nojkia ijkino nimoyolouiyaya
Keman ipan ojtli ninenki, nimoyolouij: nochi na noaxka
Keman nijkajki kuika tototl, nijkui ikuikatl.

Kauitl nechilui: axtleno moaxka
Ni tlali kipiya iteko, momaj nojkia
Tototl ikuikatl ipan ikal motsajtok
Motlalamikilis, monemilis,… ne iaxka

Naseualtokajyotl tlen altepetl kiixpolojkej
Nechneluayokixtijke uan nomaseualtlajtol kisokiyochijkej
Nika niistok, ouij nitlachixtok
Tla nimokamatsakua, notlakayo kuetlaxiui; ¡ayojnineki!
¡Nimoixtlalanki, axtleno nikijtok!

Nimopachoa kampa nimotemoua, nopaya niistok
Axkeman nimopatlatok uan axkeman niyajki, nama nikamatis
¡Nimotlajtlania tlen noaxka, tlen melauaj uan yeka nika niistok!

Marcelino Hernández B.

¡Levanté la mirada para hablar!

¡Levanté la mirada para callar!
Busqué las palabras exactas para hablar
Espero el momento exacto para gritar:
¡Basta, basta ya!

De niño creí que la tierra no tenía dueño
Cuando me bañé en los ríos también eso creí
Cuando caminé por los caminos, dije: todo es mío
Cuando escuché el ave cantar, su canto me lo apropié

El tiempo me dijo: nada es tuyo
La tierra tiene dueño, tus brazos también
El ave su canto en jaula ha quedado
Tu pensamiento, tu ser,… le pertenece aquel

El nombre indígena de los pueblos fue borrado
De mi tierra me arrancaron y a mi lengua mancillaron
Pero aún vivo y a sobrevivir he aprendido
Callar, me ha dejado sin huesos; ¡eso ya no quiero!
¡Levanté la mirada para callar!

Me agacho para encontrarme, me encuentro ahí
Soy quien soy y nunca me fui, es hora de hablar
¡Reclamo lo mío, lo justo y por eso me hallo aquí!

Marcelino Hernández B.

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EL MAÍZ

EL MAÍZ

Temprano me levanto de mi jacal
tomo el morral, el machete y aguardiente
me encamino a la milpa a chapear
una esperanza presente está

mi esposa pone agua e itacate en mi morral
yo silvo una canción y alegre voy
al llegar a mi milpa comienzo a sembrar
hablo con mi tierra: madre, aquí estoy

Poco después desramar y quemar
esperar la primera lluvia para sembrar
el maíz mi alimento, mi fuerza
mi vida, sin éste sólo es tristeza

Mi corazón florece verlo jilotear
más me emociono cuando es tiempo de cosechar
cargando el maíz en ayate o en costal
llega a casa y luce aún más mi jacal

Se desgrana para mis animales
otros granos de maíz para nixtamal
tortillas, atoles, tamales han de resultar
a la tierra y al maíz con danza les he de festejar

El maíz mi alimento y vida es
puedo quedarme sin ojos o sin pies
quedarme sin maíz, quedarse sin corazón
soy lo que soy porque soy de maíz.

M. H. B.

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La lengua materna indígena en el aúla

CONFERENCIA:

LA LENGUA MATERNA INDÍGENA. IMPORTANCIA EN EL AULA.

Buenos días:

Me da gusto que me hayan invitado este día con motivo de la celebración del Día Internacional de la Lengua Materna.

Quiero comenzar comentando que este Día, que se celebra a nivel mundial en varios países, principalmente en aquellos que tienen más de una lengua nacional como es el caso nuestro tiene su origen en los movimientos que se realizaron en defensa de la lengua materna que hicieron los estudiantes al manifestarse por el reconocimiento de su lengua, bangla, como uno de los dos idiomas nacionales de la entonces Pakistán, en el año de 1952 y fueron muertos a tiros por la policía.

El Día Internacional de la Lengua Materna, la declara la UNESCO en el año de 1999 y, desde el año 2000, se celebra año tras año. Esta celebración tiene como objetivo la de promover el plurilingüismo y la diversidad cultural, lo que incluye también la preservación de las lenguas en peligro de desaparición.

Según la UNESCO, menciona que, en el mundo se hablan, aproximadamente, 6000 lenguas; pero también declara, que es posible, que para afines de este siglo la mitad haya desaparecido.

México se encuentra entre los primeros diez países del mundo con mayor diversidad lingüística como Brasil, Nigeria, India, Indonesia, Australia; entre otros.

En México se reconocen 68 agrupaciones lingüísticas, es decir, las lenguas que se hablan y, se reconocen un promedio de 364 variantes dialectales, según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. También se reconoce que hay más de veinte lenguas en peligro de extinción.

En el estado de México, si bien se reconocen que hay dos lenguas mayoritarias, las más habladas por la población indígena de 5 años y más, que tienen mayor del 25%, según el INEGI, censo 2010, es el mazahua y el otomí; sin embargo, el estado de México representa un verdadero mosaico de lenguas indígenas porque existen varias lenguas de las que se hablan en el país, como resultado de la propia migración y están asentadas en el territorio mexiquense, así que, no es casual que en varias colonias, en barrios y en escuelas converjan culturas y lenguas diversas, lo que ya no se puede hablar de sólo bilingüismo y bicultural, ahora tenemos que hablar de multilingüismo e intercultural.

Las lenguas indígenas de México en la parte legislativa

México ha avanzado, ha costado mucho, pero se ha logrado modificar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo segundo, en el apartado IV que dice: Preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad. También se ha modificado la visión en la parte educativa y que se encuentra manifiesta en la Ley General de Educación y, se logra elevar la lengua indígena como asignatura, algo histórico. Finalmente, menciono que también contamos con la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas. Hay otras normas y acuerdos que protege y promueve la cultura y lenguas originarias. Estos logros a la modificación de nuestras leyes son de gran importancia, trascendencia e impacto para todos los pueblos originarios de nuestro país.

La Ley General de Derechos Lingüísticos reconoce al español y todas las lenguas originarias de México como lenguas nacionales. Si entendemos bien el significado de esto, creo deberíamos estar, de alguna forma, satisfechos. Ya que, como hablantes de alguna lengua podemos expresarnos en todas las formas: escritas u oral sin que se considere como algo impropio y exigir al gobierno que actúe en base a lo estipulado en la Constitución y en las otras leyes en favor de las culturas y lenguas originarias de nuestro país.

Sin embargo, aún con los logros alcanzamos en materia legislativa a favor de los pueblos originarios, pareciera ser que lo alcanzado todavía no es suficiente para los mismos pueblos porque no se ha logrado aumentar el porcentaje de hablantes, seguimos disminuyendo, aunque en esta última década del  año 2000 a 2010 hay cierta tendencia a amortiguar el descenso.  Tal vez poco a poco vamos siendo más conscientes de la importancia de preservar nuestras lenguas maternas y reconocernos como pertenecientes a un pueblo originario.

¿Qué ocurre con los hablantes de lengua indígena cuando logran aprender el español?

Haciendo un breve análisis, sin caer, en la aseveración total, pero al realizar algunos estudios con jóvenes del Consejo Nacional de Fomento Educativo de la región huasteca, se llegó a la conclusión de que muchos de los jóvenes hablantes de la lengua indígena dejan de hablarlo cuando salen de sus pueblos de origen para seguir estudiando. Los jóvenes de la preparatoria casi nadie ya casi nadie habla la lengua nativa. La lengua indígena sólo se usa a nivel local o a nivel familiar.

Si echamos un vistazo en nuestras familias nos vamos a dar cuenta de que las personas mayores de cuarenta años son los que todavía usan la lengua indígena, lo quiere decir, que algunos de los que hoy tenemos hijos adolescentes ya no hablan lengua indígena y, cuando tengamos nietos seguramente ellos dirán: mi abuelo sí hablaba lengua indígena.

¿Cuántos de nosotros hablantes de lengua indígena ya no les enseñamos a nuestros hijos? Una pregunta con respuesta individual.

Creo también, que todavía algunos de nosotros, espero sí sea sólo algunos, nos hemos quedado con la vieja idea de que aprender el español, saber leer y escribir y, ser maestro es brincar y pertenecer a otro status social, es decir, ya dejamos de sentirnos indígenas y dejamos de reconocernos como tal, es más, expresamos diciendo: yo soy maestro, cómo creen que voy a utilizar la lengua indígena. Y hasta ahí le dejo. Lo demás nos toca reflexionar de manera personal.

También, el hecho de que nuestras lenguas originarias se están muriendo, siempre le echamos la culpa al sistema, al gobierno, a los medios de comunicación, a la discriminación que hemos padecido desde años, más de 500 años para ser un poco más precisos y, hay razón. No podemos luchar con una lengua que llegó, que se nos impuso y se nos enseña a dominarla desde las aulas, mientras que las lenguas originarias hasta hace unos cuantos años se comenzaron a escribir y fomentar su escritura. Y, lo más que ha impactado, es que se nos señale a los indígenas como sinónimo de pobreza, de ignorancia, de tontos; entre otros calificativos que ustedes bien lo saben. Pero, lo más terrible no es el hecho de que nos califiquen así sino que nosotros nos la creemos; luego entonces, para dejar de ser “indios” pues negamos nuestro origen; aunque nuestro color, nuestra estatura y la forma de hablar nos delate, pero creemos que, con el simple hecho de negar,  dejamos de ser “indios” esta es la actitud más nefasta si todavía seguimos creyendo eso. Ser “indios” aunque para algunos no les gusta esta palabra y se pelean con ella y la quieren desterrar yo digo que cuando se nos dice “indios” es sinónimo de mexicano, de ser nativo de estas tierras y, quien no se reconozca como tal, entonces yo pregunto: ¿tú quién eres? Porque decir que somos mestizos creo que tampoco es para sentir orgullo. Lo mejor de todo es sentirse mexicano y decir que hablamos lengua indígena.

¿Por qué debemos sentir orgullo de ser la descendencia de una cultura milenaria?

No voy a profundizar mucho, sólo diré: si nuestros antepasados fueron ignorantes cómo es que hicieron las grandes pirámides donde se puso de manifiesto conocimientos de ingeniería, de arquitectura; cómo es que sabían curarse con yerbas y con otros productos naturales que hoy están siendo patentados por otros; cómo es que sabían y todavía saben cómo extraer tintes naturales;… y me atrevo a decir que: No significa que sólo con la escritura y la lectura nos hace inteligentes; que abre más posibilidades de conocer, eso sí; de lo contrario, diría: ¿cómo le hace un albañil para construir una casa si no es arquitecto, cómo una partera sabe el cómo traer a los bebés al mundo, cómo es que un artesano hace sus trabajos como una verdadera obra de arte, cómo los campesinos labran la tierra y saben no sólo del cultivo sino en el cómo se comporta la naturaleza y no saben ni leer ni escribir: “los indígenas saben leer su entorno aunque no lo hagan a través de las letras”. Pero conocemos que nuestros antepasados sí tenían escritura, es decir, sí dejaron registros de su vida, de su conocimiento, aunque no con el alfabeto latino sino en forma ideográfica.

Lo que nos hace falta es allegarnos, acercarnos más a los conocedores de nuestra cultura y que nos enseñen lo que saben y seguro que descubriremos mucho y vamos a salir desconcertados de cuántas cosas ignoramos.

Para cerrar con esta charla, vamos un poco a mencionar de la importancia que tiene la lengua materna en el aula y el papel que juega el docente para su fomento en la escritura, lectura y la oralidad.

Quiero empezar con la pregunta: ¿Qué significa ser maestro?

Tal vez para algunos, es simplemente pararse frente al grupo y transmitir conocimientos; para otros, tal vez significa cumplir con las horas en el aula; para otros, es que los alumnos aprendan a leer, a escribir y a hacer cuentas; pero se nos olvida que ser maestro va más allá de esto, en realidad es un formador, un educador; significa que a los alumnos los prepara para afrontar su vida futura, antes que transmitir conocimientos para que sea ingeniero, una doctora, un abogado; en realidad educa a la mujer, al hombre del futuro.

Así que un maestro transmite actitudes, valores, además de transmitir y construir nuevos conocimientos. Estamos obligados a cuidar nuestras actitudes, nuestras formas de comportamiento porque eso también se transmite.

¿Por qué lo menciono? Porque cuando un maestro no usa la lengua indígena, en el aula, siendo hablante de esta, es difícil que transmita la importancia de esta cuando usa más el español y sólo cuando se pueda, cuando se quiere, cuando haya algo de tiempo se enseña la lengua indígena en la forma escrita y en forma oral. El mensaje está claro: el español es más valioso.

Para poder revertir el descenso y la desaparición, de forma inevitable, hasta ahora, es enseñar a las niñas y a los niños a que escriban y lean en su lengua indígena; pero no olvidemos que las lenguas, antes de ser escritas, se hablan. Cuando ya no haya hablantes será una lengua escrita de una lengua muerta.

A manera de conclusión menciono que:

  • Para poder frenar el descenso del porcentaje de hablantes no es suficiente que se sepa leer y escribir en las lenguas indígenas es preciso que se use, que se hable, así que sugiero que en las aulas se hable, se hable y se hable en la lengua indígena. Así también se fortalecerá la identidad cultural y lingüística de los alumnos.
  • Dejar de sentir la discriminación, de una parte de la sociedad, hacia los hablantes indígenas porque está demás decir que ningún ser humano es superior a otro por condición social, cultural o política. No se puede seguir culpando a otros de la desaparición de las lenguas porque en gran medida es también la responsabilidad de los mismos hablantes.
  • Arriesgarse a escribir en lengua indígena, sin temor, ya que esta lengua está en proceso de construcción en la escritura y la única forma de seguir avanzando es precisamente escribiendo.
  • Los profesionales tenemos el deber u obligación de hacer algo más por nuestros pueblos por todo lo que nos ha dado, nosotros lo que somos es por nuestro origen.

 

Gracias.

Marcelino Hernández Beatriz

Febrero 21 de 2013

Conferencia dictada en Jiquipilco, edo., de México

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