multilingüismo, ¿cómo abordarlo?

Multilingüismo ¿Cómo lograr el abordaje?

(PRESENTACIÓN COMO PANEL EN EL PRONIM CHIHUAHUA)

Marcelino Hernández Beatriz.

El asunto del multilingüismo en las aulas es un asunto que trae locos a todos los países del mundo, precisamente se da bajo este régimen de la globalización y por el fenómeno de la migración al interior de los países y hacia otros países. Esto fenómeno ha acarreado múltiples problemas no sólo sociales, culturales, políticas,… sino que, principalmente, en la atención de los infantes en la continuidad escolar.

En nuestro país existen al menos 68 agrupaciones lingüísticas, con un sus respectivas variantes dialectales que están determinadas principalmente en áreas geolingüísticas y que a veces estas variantes presentan dificultades para comprenderse entre todas. Aunque esta dificultad, no es tan real, en ocasiones se trata más bien de una actitud lingüística de los propios hablantes, por no tener deseos de identificarse con el grupo dicen tener dificultades de comunicación.

En México existe mucha movilidad de individuos hacia al exterior y también al interior de los estados. Esta movilización mayoritariamente se da en las familias más pobres del medio rural e indígena. Hay estados expulsores y otros son los receptores como es el caso del estado de Hidalgo, Veracruz, Chiapas, Guerrero, Oaxaca; este último, tan sólo en el Valle de San Quintín, el 80% de los jornaleros son de origen oaxaqueño, principalmente de los grupos etnolingüísticos mixtecos, zapotecos y triqui.

La migración agrícola migrante, al interior del país, es una situación de siempre pero en los tiempos actuales este fenómeno se ha incrementado y sigue en aumento, principalmente hacia las zonas agrícolas más modernizadas del país. Hacia el norte: Sinaloa, Sonora, Baja California Sur, Chihuahua, Tamaulipas, entre otros, ya sea por temporadas o bien para establecerse de manera de definitiva.

El problema más grave de la migración es cuando se hace con toda la familia, llevándose a los hijos en edad escolar, quienes interrumpen su avance educativo y se vuelven en alumnos irregulares: alumnos que no todos tienen la oportunidad de llegar a algún campamento y ser atendidos; aunque atenderlos implican varias problemas, que no son sólo de seguimiento, evaluación, materiales didácticos,… el problema grave en la actualidad es el cómo atender a estos alumnos de diferentes grados escolares, diferentes lenguas y variantes, distintos grados de bilingüismo, cultura y región; además con docentes monolingües en español o que apenas sí dominan una lengua indígena y que puede no ser la misma variante que la de los alumnos.

El reto es buscar alternativas de atención a esta diversidad lingüística y cultural en las aulas de los campamentos agrícolas:

Para visualizar la atención educativa de estos alumnos de manera más congruente y pertinente se deben considerar las condiciones y necesidades prioritarias que presentan los alumnos según el contexto y ambientes de donde se desenvuelven: su lugar de origen y donde llegan.

En el contexto comunitario de su origen

Los alumnos, en sus comunidades de origen, tienen su vida resuelta, no tienen dificultad alguna para realizar sus actividades cotidianas y cubrir sus necesidades prioritarias porque conocen la comunidad, hablan la misma lengua que todos, tienen a sus familiares con quienes platican y cuentan con sus amigos; conocen lo que les rodea: su ámbito natural, cultural y social. Se sienten identificados con todos los integrantes de la comunidad y de sus alrededores, saben de las costumbres, tradiciones y saberes. Por lo tanto mantienen más arraigada su identidad: preservación de su cultura, lengua y cosmovisión.

En los contextos comunitarios, en el lugar de origen de las niñas y los niños, el aprendizaje del español es más lento ya que, en muchas ocasiones, es la lengua indígena que predomina en el uso; el español sólo se llega a usar en la escuela o para comunicarse con los mestizos.

Los infantes, en los lugares de origen, tienen la posibilidad de estudiar, jugar y trabajar un poco; pero al llegar a los campos agrícolas, estos infantes de pronto dejan de serlo; se vuelven adultos, con todas las responsabilidades que ello implica y, a veces algunos dejan de estudiar y

de jugar. Su vida infantil se trunca abruptamente. Cuando llegan los infantes a los campos agrícolas les cambia toda la vida.

Cuando a las niñas y los niños se les dice que van a salir hacia otro lugar, lejos, para ir a trabajar, muchos de estos ni siquiera dimensionan la distancia, principalmente los que salen por primera vez. Preparan sus cosas.

Para los infantes, quienes salen por primera vez fuera de su lugar de origen, comienzan a tener muchas interrogantes del viaje y del lugar destino.
Durante el trayecto:

Los infantes a veces van callados sólo observan a su alrededor desde el camión que los lleva, la vegetación, el clima, el tiempo del recorrido, ciudades que atraviesan, casas, carros, suspiran por su casa, por sus amigos, etc.

Piensan cómo será el lugar a donde van a llegar, con quiénes van a convivir, que si hablan la misma lengua que ellos, que si van a estudiar, que si hay río, arroyo o tal vez mar, que si hay animales, que si van a ver tele, que si van a comer igual o mejor que en la casa,… Lo creo que no piensan es que su vida cambiará por completo.

Para las niñas y los niños indígenas sus pensamientos, sus recuerdos lo hacen en la lengua indígena.

En el campo agrícola

Los infantes, como mexicanos que son tienen sus propios derechos, incluyendo la de la educación; pero atender a estas niñas y niños en edad escolar, bajo la situación de migrante, es todo un reto, como ya mencioné; no sólo implica aspectos operativos.

Los alumnos, al llegar al campo agrícola: su nuevo hogar, escudriñan el lugar, su nuevo hábitat. Se preguntan: dónde van a vivir, con quiénes van a compartir los espacios, sobre los cultivos, maquinarias, su actividad,… Comienzan una nueva vida y también su aprendizaje, con ello también implica a cambiar su forma de pensar y de actuar. Entran en un conflicto de identidad y de pertenencia: quién soy, dónde vengo, dónde pertenezco.

Los infantes, ante lo nuevo que tienen a su alrededor y ante sus necesidades inmediatas, su aprendizaje es mucho muy dinámico. Este aprendizaje se basa en la observación-ejecución y, para aprender a hacer algunas cosas, los alumnos enseñan bajo el siguiente esquema: escucha, mira y hace. No tienen más tiempo para aprender, así que se aprende haciendo.

Estos niños y niñas aprenden a sumar, restar, multiplicar, dividir, calcular, medir, pronosticar, estimar, conocen historia de vida de los demás, aprenden a relacionarse, aprenden de los cultivos,…., bajo sus propios esquemas y procedimientos, por darle un nombre desde una pedagogía oral. Se hace, por lo tanto, bajo aspectos concretos.

Para la comunicación intentan hacerlo con el resto de la comunidad usando el español, que ahora es la lengua franca, muchas veces esta lengua es de forma incipiente, pobre, apenas se comunican con monosílabos o frases cortas; pero, tal vez su necesidad inmediata que tienen los infantes, es precisamente aprender el español de manera mucho muy rápido porque desean comunicarse con los demás, con los otros niños y, con ello aprender nuevas cosas. La lengua indígena, por lo tanto, ya no es su necesidad y su uso se reduce a nivel familiar.

Me centro en la atención de estos niños y niñas en el aula, en una situación de multilingüismo porque en cada campamento agrícola, en cada aula se atienden a los infantes de distintas lenguas nacionales y variantes de las mismas. Este es el reto ¿cómo hacerlo?
Atención en el aula

En primer lugar es preciso reflexionar a partir de donde se desenvuelven los alumnos: su nuevo contexto y cuál es la función de las lenguas L1 (primera lengua) y L2 (segunda lengua) para cubrir sus necesidades en el campo agrícola.

En las aulas lo ideal, en el proceso educativo, es que haya docentes que atiendan a los alumnos por cada lengua indígena; esto no es posible porque además también se necesitaría un docente por cada variante, lo que lo vuelve prácticamente imposible. Ante tal circunstancia se pide que, por lo menos, el docente domine alguna lengua indígena de los alumnos que atiende. Si el docente desea aprender una, le sugiero hacerlo con una

que le sea más familiar o de más fácil pronunciación. Esto permitiría acceder a la escritura de la manera más sencilla.

Sugiero además hacer, en primer lugar, un diagnóstico lingüístico de todos los alumnos para identificar el grado de monolingüismo y bilingüismo que presenta cada uno. Contar con material bibliográfico de lectura escritos en lengua indígena y en forma bilingüe y material audiovisual en cantidad suficiente en las distintas lenguas nacionales.

La adquisición de la L1 y L2 se dan de manera oral, ambas lenguas, en las aulas del PRONIM se convierten en lenguas de adquisición. Entonces para la escritura en las dos lenguas se hará a nivel de alfabetización y es difícil determinar cuál sería la lengua de instrucción; sin embrago, el español, como lengua franca, se usa como lengua de instrucción aunque para los alumnos es una lengua de adquisición; con la ventaja que ya en la actualidad es difícil encontrar alumnos completamente monolingües en lengua indígena.

Para la enseñanza – aprendizaje, el docente no tiene precisamente que dominar la escritura de todas las lenguas indígenas. En los casos de multilingüismo es mejor hablarles, hablarles mucho en español, como lengua franca y por la necesidad que presentan los alumnos por aprenderla.

Escribir en lengua indígena muchas veces se vuelve un dolor de cabeza para los docentes; además, hay lenguas que están en un proceso y otras todavía no se escriben; es aquí donde menciono que lo más importante es fomentar la lengua oral en la lengua indígena, de esta forma los alumnos fortalecen más la lengua indígena y no se da una incipiente formación escrita, que se termina escribiendo apenas algunas palabras o frases cortas.

Decirles y mostrarles figuras de algún tema en español y que los alumnos lo identifiquen usando (pensando) lengua indígena pero es preciso explicarles o buscar sinónimos de aquellos conceptos que son más difíciles de comprenderlos para que los alumnos asocien más rápido o realicen anclajes desde sus conocimientos previos.

Que los alumnos y docentes practiquen la escritura y la lectura a partir de los materiales bibliográficos que hay en los centros. No importa que, los que no son hablantes de la lengua indígena, lo pronuncien mal, este es un

proceso; pero los alumnos que sí son hablantes ellos sí lo pueden leer bien aunque no descodifiquen todos los signos gráficos de la escritura de la lengua indígena. Ejemplo: en español cuando leemos la palabra jaro y que en realidad está escrito como paro, no lo leemos así porque esta palabra-sonido en nuestra lengua castellana no existe, no tiene significado. En lengua indígena pueden leerlo alargando sonidos, acentuado incorrectamente,… Ejemplo: la palabra gracias: tlasojkamati (tlasojkamaati), hamadí (hamadi), Natetarabá (natetaraba). En este proceso, juntos: docentes y alumnos, aprenden.

Realizar actividades individuales, colectivas y grupales, donde se junten expertos y novatos, y tengan la posibilidad de compartir responsabilidades y conocimientos.

Las actividades escolares no siempre se deben de realizar dentro de la escuela, si es así, la mayoría de las veces, a los alumnos los volvemos muy pasivos en su aprendizaje, sólo son receptores; cuando ya nos han demostrado que son capaces de aprender de manera acelerada, por lo menos en las actividades fuera del aula. Las niñas y los niños ya saben mucho desde su contexto: los conocimientos previos, lo que se debe de hacer es formalizar estos conocimientos.

Sería interesante observar y recuperar qué procedimientos usan para aprender el español, para resolver operaciones matemáticas, para la cuestión de ciencias; lo que sí es seguro es que se hace de manera oral y a través de la observación-ejecución.

La escuela busca que los alumnos indígenas no pierdan su identidad, su lengua y cultura; pero los alumnos ya no se encuentran en su localidad de origen, esta tarea es muy difícil. Por ello, si no se les puede enseñar a escribir y leer en su lengua indígena, formándolos como verdaderos usuarios de las dos lenguas: español y lengua indígena, aseguremos que no dejen de hablar su lengua indígena y que sepan que su lengua también puede escribirse y leerse, con esto estamos garantizando la preservación de la lengua y el fortalecimiento a la identidad. En los campamentos promover que los distintos grupos indígenas practiquen su cultura: danzas, artesanías, ceremonias,… realizar estas actividades, festividades en forma colectiva donde se involucren todos los miembros del campamento.

Mientras los alumnos no dejen de hablar su lengua, esta perdurará, porque la condición de que una lengua no se pierda es que haya hablantes, con ello estamos cumpliendo con las normas y leyes que protegen las lenguas y culturas nacionales y se respetan sus derechos a la educación. Estamos atendiendo a la diversidad con un enfoque intercultural.

Atender a la diversidad es un compromiso de todos.

BIBLIOGRAFÍA

Chapela, Luz y Nery Muñoz. (Coordinadoras) Aulas y surcos. Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe. México, 2006.

Chiodi, Francesco y Miguel Bahamondes. Una escuela, diferentes culturas. Corporación Nacional de Desarrollo Indígena. CONADI. Santiago de Chile.

Garza Cuarón, Beatriz (coordinador) Políticas lingüísticas en México. Centro de investigaciones interdisciplinarias en ciencias y humanidades/UNAM, México 1997. (La democracia en México)

Instituto Estatal de Educación Pública en Oaxaca. Inclusión y diversidad. Discusiones recientes sobre educación indígena en México. Centro de estudios y desarrollo de las lenguas indígenas de Oaxaca. México, 2000

Martín Rojo, Luisa. (dir). Et.al. ¿Asimilar o integrar? Dilemas ante el multilingüismo en las aulas. Ministerio de Educación Cultura y Deporte. CIDE. 2003. No. 154. (col. Investigación)

Martín Rojo, L., Mijares, L.“Solo en español”: Una reflexión sobre la norma monolingüe y la realidad multilingüe de los centros escolares. Revista de Educación, 343. Mayo-agosto 2007, pp. 93-112.

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Levanté la mirada

¡Nimoixtlalanki, axtleno nikijtok!

¡Nimoixtlalanki, axtleno nikijtok!
Nijtemo neltlajtoli tlen ika nikamatis
Nijchiya tonati kema asis nitsajtsis:
¡Nika, nika tlami!

Keman niokichpil nieltoya nijmatiyaya tlali axkipia iteko
Keman nimaltiyaya ipan ueyatl nojkia ijkino nimoyolouiyaya
Keman ipan ojtli ninenki, nimoyolouij: nochi na noaxka
Keman nijkajki kuika tototl, nijkui ikuikatl.

Kauitl nechilui: axtleno moaxka
Ni tlali kipiya iteko, momaj nojkia
Tototl ikuikatl ipan ikal motsajtok
Motlalamikilis, monemilis,… ne iaxka

Naseualtokajyotl tlen altepetl kiixpolojkej
Nechneluayokixtijke uan nomaseualtlajtol kisokiyochijkej
Nika niistok, ouij nitlachixtok
Tla nimokamatsakua, notlakayo kuetlaxiui; ¡ayojnineki!
¡Nimoixtlalanki, axtleno nikijtok!

Nimopachoa kampa nimotemoua, nopaya niistok
Axkeman nimopatlatok uan axkeman niyajki, nama nikamatis
¡Nimotlajtlania tlen noaxka, tlen melauaj uan yeka nika niistok!

Marcelino Hernández B.

¡Levanté la mirada para hablar!

¡Levanté la mirada para callar!
Busqué las palabras exactas para hablar
Espero el momento exacto para gritar:
¡Basta, basta ya!

De niño creí que la tierra no tenía dueño
Cuando me bañé en los ríos también eso creí
Cuando caminé por los caminos, dije: todo es mío
Cuando escuché el ave cantar, su canto me lo apropié

El tiempo me dijo: nada es tuyo
La tierra tiene dueño, tus brazos también
El ave su canto en jaula ha quedado
Tu pensamiento, tu ser,… le pertenece aquel

El nombre indígena de los pueblos fue borrado
De mi tierra me arrancaron y a mi lengua mancillaron
Pero aún vivo y a sobrevivir he aprendido
Callar, me ha dejado sin huesos; ¡eso ya no quiero!
¡Levanté la mirada para callar!

Me agacho para encontrarme, me encuentro ahí
Soy quien soy y nunca me fui, es hora de hablar
¡Reclamo lo mío, lo justo y por eso me hallo aquí!

Marcelino Hernández B.

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EL MAÍZ

EL MAÍZ

Temprano me levanto de mi jacal
tomo el morral, el machete y aguardiente
me encamino a la milpa a chapear
una esperanza presente está

mi esposa pone agua e itacate en mi morral
yo silvo una canción y alegre voy
al llegar a mi milpa comienzo a sembrar
hablo con mi tierra: madre, aquí estoy

Poco después desramar y quemar
esperar la primera lluvia para sembrar
el maíz mi alimento, mi fuerza
mi vida, sin éste sólo es tristeza

Mi corazón florece verlo jilotear
más me emociono cuando es tiempo de cosechar
cargando el maíz en ayate o en costal
llega a casa y luce aún más mi jacal

Se desgrana para mis animales
otros granos de maíz para nixtamal
tortillas, atoles, tamales han de resultar
a la tierra y al maíz con danza les he de festejar

El maíz mi alimento y vida es
puedo quedarme sin ojos o sin pies
quedarme sin maíz, quedarse sin corazón
soy lo que soy porque soy de maíz.

M. H. B.

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La lengua materna indígena en el aúla

CONFERENCIA:

LA LENGUA MATERNA INDÍGENA. IMPORTANCIA EN EL AULA.

Buenos días:

Me da gusto que me hayan invitado este día con motivo de la celebración del Día Internacional de la Lengua Materna.

Quiero comenzar comentando que este Día, que se celebra a nivel mundial en varios países, principalmente en aquellos que tienen más de una lengua nacional como es el caso nuestro tiene su origen en los movimientos que se realizaron en defensa de la lengua materna que hicieron los estudiantes al manifestarse por el reconocimiento de su lengua, bangla, como uno de los dos idiomas nacionales de la entonces Pakistán, en el año de 1952 y fueron muertos a tiros por la policía.

El Día Internacional de la Lengua Materna, la declara la UNESCO en el año de 1999 y, desde el año 2000, se celebra año tras año. Esta celebración tiene como objetivo la de promover el plurilingüismo y la diversidad cultural, lo que incluye también la preservación de las lenguas en peligro de desaparición.

Según la UNESCO, menciona que, en el mundo se hablan, aproximadamente, 6000 lenguas; pero también declara, que es posible, que para afines de este siglo la mitad haya desaparecido.

México se encuentra entre los primeros diez países del mundo con mayor diversidad lingüística como Brasil, Nigeria, India, Indonesia, Australia; entre otros.

En México se reconocen 68 agrupaciones lingüísticas, es decir, las lenguas que se hablan y, se reconocen un promedio de 364 variantes dialectales, según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. También se reconoce que hay más de veinte lenguas en peligro de extinción.

En el estado de México, si bien se reconocen que hay dos lenguas mayoritarias, las más habladas por la población indígena de 5 años y más, que tienen mayor del 25%, según el INEGI, censo 2010, es el mazahua y el otomí; sin embargo, el estado de México representa un verdadero mosaico de lenguas indígenas porque existen varias lenguas de las que se hablan en el país, como resultado de la propia migración y están asentadas en el territorio mexiquense, así que, no es casual que en varias colonias, en barrios y en escuelas converjan culturas y lenguas diversas, lo que ya no se puede hablar de sólo bilingüismo y bicultural, ahora tenemos que hablar de multilingüismo e intercultural.

Las lenguas indígenas de México en la parte legislativa

México ha avanzado, ha costado mucho, pero se ha logrado modificar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo segundo, en el apartado IV que dice: Preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad. También se ha modificado la visión en la parte educativa y que se encuentra manifiesta en la Ley General de Educación y, se logra elevar la lengua indígena como asignatura, algo histórico. Finalmente, menciono que también contamos con la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas. Hay otras normas y acuerdos que protege y promueve la cultura y lenguas originarias. Estos logros a la modificación de nuestras leyes son de gran importancia, trascendencia e impacto para todos los pueblos originarios de nuestro país.

La Ley General de Derechos Lingüísticos reconoce al español y todas las lenguas originarias de México como lenguas nacionales. Si entendemos bien el significado de esto, creo deberíamos estar, de alguna forma, satisfechos. Ya que, como hablantes de alguna lengua podemos expresarnos en todas las formas: escritas u oral sin que se considere como algo impropio y exigir al gobierno que actúe en base a lo estipulado en la Constitución y en las otras leyes en favor de las culturas y lenguas originarias de nuestro país.

Sin embargo, aún con los logros alcanzamos en materia legislativa a favor de los pueblos originarios, pareciera ser que lo alcanzado todavía no es suficiente para los mismos pueblos porque no se ha logrado aumentar el porcentaje de hablantes, seguimos disminuyendo, aunque en esta última década del  año 2000 a 2010 hay cierta tendencia a amortiguar el descenso.  Tal vez poco a poco vamos siendo más conscientes de la importancia de preservar nuestras lenguas maternas y reconocernos como pertenecientes a un pueblo originario.

¿Qué ocurre con los hablantes de lengua indígena cuando logran aprender el español?

Haciendo un breve análisis, sin caer, en la aseveración total, pero al realizar algunos estudios con jóvenes del Consejo Nacional de Fomento Educativo de la región huasteca, se llegó a la conclusión de que muchos de los jóvenes hablantes de la lengua indígena dejan de hablarlo cuando salen de sus pueblos de origen para seguir estudiando. Los jóvenes de la preparatoria casi nadie ya casi nadie habla la lengua nativa. La lengua indígena sólo se usa a nivel local o a nivel familiar.

Si echamos un vistazo en nuestras familias nos vamos a dar cuenta de que las personas mayores de cuarenta años son los que todavía usan la lengua indígena, lo quiere decir, que algunos de los que hoy tenemos hijos adolescentes ya no hablan lengua indígena y, cuando tengamos nietos seguramente ellos dirán: mi abuelo sí hablaba lengua indígena.

¿Cuántos de nosotros hablantes de lengua indígena ya no les enseñamos a nuestros hijos? Una pregunta con respuesta individual.

Creo también, que todavía algunos de nosotros, espero sí sea sólo algunos, nos hemos quedado con la vieja idea de que aprender el español, saber leer y escribir y, ser maestro es brincar y pertenecer a otro status social, es decir, ya dejamos de sentirnos indígenas y dejamos de reconocernos como tal, es más, expresamos diciendo: yo soy maestro, cómo creen que voy a utilizar la lengua indígena. Y hasta ahí le dejo. Lo demás nos toca reflexionar de manera personal.

También, el hecho de que nuestras lenguas originarias se están muriendo, siempre le echamos la culpa al sistema, al gobierno, a los medios de comunicación, a la discriminación que hemos padecido desde años, más de 500 años para ser un poco más precisos y, hay razón. No podemos luchar con una lengua que llegó, que se nos impuso y se nos enseña a dominarla desde las aulas, mientras que las lenguas originarias hasta hace unos cuantos años se comenzaron a escribir y fomentar su escritura. Y, lo más que ha impactado, es que se nos señale a los indígenas como sinónimo de pobreza, de ignorancia, de tontos; entre otros calificativos que ustedes bien lo saben. Pero, lo más terrible no es el hecho de que nos califiquen así sino que nosotros nos la creemos; luego entonces, para dejar de ser “indios” pues negamos nuestro origen; aunque nuestro color, nuestra estatura y la forma de hablar nos delate, pero creemos que, con el simple hecho de negar,  dejamos de ser “indios” esta es la actitud más nefasta si todavía seguimos creyendo eso. Ser “indios” aunque para algunos no les gusta esta palabra y se pelean con ella y la quieren desterrar yo digo que cuando se nos dice “indios” es sinónimo de mexicano, de ser nativo de estas tierras y, quien no se reconozca como tal, entonces yo pregunto: ¿tú quién eres? Porque decir que somos mestizos creo que tampoco es para sentir orgullo. Lo mejor de todo es sentirse mexicano y decir que hablamos lengua indígena.

¿Por qué debemos sentir orgullo de ser la descendencia de una cultura milenaria?

No voy a profundizar mucho, sólo diré: si nuestros antepasados fueron ignorantes cómo es que hicieron las grandes pirámides donde se puso de manifiesto conocimientos de ingeniería, de arquitectura; cómo es que sabían curarse con yerbas y con otros productos naturales que hoy están siendo patentados por otros; cómo es que sabían y todavía saben cómo extraer tintes naturales;… y me atrevo a decir que: No significa que sólo con la escritura y la lectura nos hace inteligentes; que abre más posibilidades de conocer, eso sí; de lo contrario, diría: ¿cómo le hace un albañil para construir una casa si no es arquitecto, cómo una partera sabe el cómo traer a los bebés al mundo, cómo es que un artesano hace sus trabajos como una verdadera obra de arte, cómo los campesinos labran la tierra y saben no sólo del cultivo sino en el cómo se comporta la naturaleza y no saben ni leer ni escribir: “los indígenas saben leer su entorno aunque no lo hagan a través de las letras”. Pero conocemos que nuestros antepasados sí tenían escritura, es decir, sí dejaron registros de su vida, de su conocimiento, aunque no con el alfabeto latino sino en forma ideográfica.

Lo que nos hace falta es allegarnos, acercarnos más a los conocedores de nuestra cultura y que nos enseñen lo que saben y seguro que descubriremos mucho y vamos a salir desconcertados de cuántas cosas ignoramos.

Para cerrar con esta charla, vamos un poco a mencionar de la importancia que tiene la lengua materna en el aula y el papel que juega el docente para su fomento en la escritura, lectura y la oralidad.

Quiero empezar con la pregunta: ¿Qué significa ser maestro?

Tal vez para algunos, es simplemente pararse frente al grupo y transmitir conocimientos; para otros, tal vez significa cumplir con las horas en el aula; para otros, es que los alumnos aprendan a leer, a escribir y a hacer cuentas; pero se nos olvida que ser maestro va más allá de esto, en realidad es un formador, un educador; significa que a los alumnos los prepara para afrontar su vida futura, antes que transmitir conocimientos para que sea ingeniero, una doctora, un abogado; en realidad educa a la mujer, al hombre del futuro.

Así que un maestro transmite actitudes, valores, además de transmitir y construir nuevos conocimientos. Estamos obligados a cuidar nuestras actitudes, nuestras formas de comportamiento porque eso también se transmite.

¿Por qué lo menciono? Porque cuando un maestro no usa la lengua indígena, en el aula, siendo hablante de esta, es difícil que transmita la importancia de esta cuando usa más el español y sólo cuando se pueda, cuando se quiere, cuando haya algo de tiempo se enseña la lengua indígena en la forma escrita y en forma oral. El mensaje está claro: el español es más valioso.

Para poder revertir el descenso y la desaparición, de forma inevitable, hasta ahora, es enseñar a las niñas y a los niños a que escriban y lean en su lengua indígena; pero no olvidemos que las lenguas, antes de ser escritas, se hablan. Cuando ya no haya hablantes será una lengua escrita de una lengua muerta.

A manera de conclusión menciono que:

  • Para poder frenar el descenso del porcentaje de hablantes no es suficiente que se sepa leer y escribir en las lenguas indígenas es preciso que se use, que se hable, así que sugiero que en las aulas se hable, se hable y se hable en la lengua indígena. Así también se fortalecerá la identidad cultural y lingüística de los alumnos.
  • Dejar de sentir la discriminación, de una parte de la sociedad, hacia los hablantes indígenas porque está demás decir que ningún ser humano es superior a otro por condición social, cultural o política. No se puede seguir culpando a otros de la desaparición de las lenguas porque en gran medida es también la responsabilidad de los mismos hablantes.
  • Arriesgarse a escribir en lengua indígena, sin temor, ya que esta lengua está en proceso de construcción en la escritura y la única forma de seguir avanzando es precisamente escribiendo.
  • Los profesionales tenemos el deber u obligación de hacer algo más por nuestros pueblos por todo lo que nos ha dado, nosotros lo que somos es por nuestro origen.

 

Gracias.

Marcelino Hernández Beatriz

Febrero 21 de 2013

Conferencia dictada en Jiquipilco, edo., de México

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No. de hablantes de lengua indígena

Lenguas indígenas en México
y hablantes (de 5 años y más) al 2010
 
Lengua indígena Total Hombres Mujeres
Náhuatl 1,544,968 754,321 790,647
Maya 786,113 405,504 380,609
Mixteco 471,710 221,655 250,055
Tzeltal (Tseltal) 445,856 221,464 224,392
Zapoteco 425,123 203,126 221,997
Tzotzil (Tsotsil) 404,704 198,507 206,197
Otomí 284,992 137,779 147,213
Totonaca (Totonaco) 244,033 118,953 125,080
Mazateco 223,073 107,284 115,789
Chol (Ch´ol) 212,117 105,826 106,291
Huasteco 161,120 80,985 80,135
Lengua indígena no especificada 144,987 77,282 67,705
Mazahua 135,897 62,813 73,084
Mixe 132,759 63,092 69,667
Chinanteco 131,382 62,173 69,209
Purépecha (Tarasco) 124,494 59,486 65,008
Tlapaneco 120,072 57,634 62,438
Tarahumara 85,018 42,684 42,334
Zoque 63,022 31,674 31,348
Tojolabal 51,733 25,695 26,038
Chatino 45,019 20,892 24,127
Huichol 44,788 22,129 22,659
Amuzgo de Guerrero 43,644 21,076 22,568
Popoluca 41,068 20,308 20,760
Mayo 39,616 21,750 17,866
Chontal de Tabasco 36,810 19,230 17,580
Triqui 25,883 12,108 13,775
Tepehuano de Durango (Tepehuano del sur) 25,038 12,413 12,625
Zapoteco sureño 22,911 11,103 11,808
Cora 20,078 10,110 9,968
Popoloca 17,964 8,624 9,340
Huave 17,554 8,781 8,773
Yaqui 17,116 9,340 7,776
Cuicateco 12,785 6,221 6,564
Pame 11,019 5,487 5,532
Mame (Mam) 10,374 5,611 4,763
Kanjobal (Q´anjob´al) 9,324 4,616 4,708
Tepehua 8,868 4,351 4,517
Tepehuano de Chihuahua (Tepehuano del norte) 7,906 3,889 4,017
Amuzgo de Oaxaca 5,001 2,298 2,703
Chontal de Oaxaca 4,394 2,176 2,218
Tepehuano 2,929 1,496 1,433
Chuj 2,503 1,233 1,270
Mixteco de la mixteca alta 2,493 1,197 1,296
Mixteco de la mixteca baja 2,197 1,049 1,148
Chichimeca jonaz 2,190 1,154 1,036
Guarijío 2,136 1,094 1,042
Amuzgo 1,990 985 1,005
Chinanteco de Ojitlán 1,938 868 1,070
Aguacateco (Awakateko) 1,920 893 1,027
Tacuate 1,523 664 859
Zapoteco vallista 1,394 637 757
Kekchi (Q´eqchi´) 1,248 634 614
Chontal 1,102 654 448
Matlatzinca 1,096 526 570
Pima 851 436 415
Otras lenguas indígenas de América 833 472 361
Chocho (Chocholteco) 814 362 452
Seri 764 375 389
Ocuilteco (Tlahuica) 737 372 365
Zapoteco del Istmo 613 339 274
Jacalteco (Jakalteko) 590 302 288
Kikapú (Kickapoo) 423 226 197
Quiché (K´iche´) 389 208 181
Zapoteco de Ixtlán 377 169 208
Kumiai 289 157 132
Paipai 199 103 96
Ixcateco 190 89 101
Pápago 161 108 53
Cucapá 145 81 64
Otras lenguas indígenas de México 145 85 60
Cakchiquel (Kaqchikel) 143 86 57
Motocintleco (Qato´k) 106 73 33
Cochimí 88 50 38
Ixil 83 42 41
Chinanteco de Usila 77 41 36
Kiliwa 46 29 17
Mixteco de Puebla 39 15 24
Chinanteco de Valle Nacional 29 15 14
Mixteco de la costa 27 16 11
Popoluca de la sierra 21 18 3
Lacandón 20 19 1
Solteco 10 2 8
Chinanteco de Petlapa 9 5 4
Mixteco de la zona mazateca 6 2 4
Ayapaneco 4 4 0
Chinanteco de Sochiapan 2 1 1
Papabuco 2 1 1
Chinanteco de Lalana 1 1 0
Popoluca de Oluta 1 0 1
Popoluca de Texistepec 1 1 0
Zapoteco del rincón 1 0 1
  6,695,228    
FUENTE:   INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Consultar
Población   de 5 años y más que habla lengua indígena por entidad federativa y lengua   según condición de habla española y sexo (Catálogo INEGI)
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La escritura de la lengua náhuatl

LA ESCRITURA DE LA LENGUA NÁHUATL

Hablar de la escritura de la lengua náhuatl, forzosamente nos remite en la época prehispánica, cuando los aztecas escribían usando una escritura de tipo ideográfica, que algunas alcanzaron la representación fonética sin lograr a desarrollarse completamente. La enseñanza de la escritura estaba destinada para su aprendizaje sólo para un determinado sector. Hoy podemos conocer la escritura de nuestros antepasados a través de los códices (amochtli).

A la llegada de los españoles, principalmente de los religiosos, se empezaron a preocupar; primeramente, por la alfabetización y no por la castellanización a los indios. Ya que deseaban que la lengua náhuatl fuese la vía de comunicación, en forma escrita y de manera oral, incluso para los hablantes de otras lenguas. Pero muy pronto se abandonó la estrategia para imponer después la lengua castellana; incluso con el firme propósito de acabar con las lenguas indígenas.

Cuando se comenta que es una alfabetización, quiere decir que a los indígenas se les va a enseñar a escribir en lengua indígena mediante un alfabeto que es la representación gráfica de los sonidos de la lengua. Dicha tarea de la alfabetización lo asumieron principalmente los religiosos que aprendieron algunas de las lenguas indígenas y comenzaron a escribirlas tomando prestado el alfabeto del castellano. Un alfabeto que no representa fielmente a los sonidos de la lengua; incluso, en ninguna, con tanta fidelidad, ya que cada hablante le da un tono distinto, el punto de articulación de la emisión de sonidos no siempre es en el mismo lugar.

En la época colonial se escribieron vocabularios, gramáticas, confesionarios, como el del Padre Alonso de Molina su libro Vocabulario en lengua castellana y mexicana publicado en 1555, como el primer libro de la lengua náhuatl.  Hubo otros más como el Fray Andrés de Olmos, Pedro de Arenas, Francisco Javier Clavijero, Horacio Carochi; entre otros.

Desde esa época los escritores de las lenguas indígenas reconocieron que la lengua náhuatl carecía de algunos sonidos del español. El Padre Alonso de Molina no usó las siguientes: b, d, g, r, s[1], con la aclaración de que el alfabeto utilizado del español y de la lengua indígena no es el mismo que se usa en la actualidad, principalmente en la secuencia en el caso del castellano y, para el caso del náhuatl tampoco se consideraban como parte del alfabeto a la /tl/ y la /ts/, sonidos propios de la lengua náhuatl.

Qué pasa con la escritura de la lengua indígena en la actualidad.

En primer lugar, casi nadie de los hablantes en lengua náhuatl escribe; sin embargo, hay muchos escritores extranjeros quienes han hecho compilación y análisis de la lengua náhuatl, editando vocabularios, diccionarios, gramáticas, confesionarios, la recuperación de la tradición oral,…

Los extranjeros que escriben recurren a los informantes, que a veces, no tienen la competencia necesaria para el análisis y la reflexión de la lengua, además dicho informante debe ser bilingüe o, en su caso, contar con un intérprete. Finalmente los investigadores, lingüistas o académicos se llevan la información, que a veces, es errónea; además publicadas. Pongo un ejemplo que en los libros de texto de historia definían a Cuauhtémoc como “Águila que cae”, cuando en realidad es “Águila que desciende”, porque no es lo mismo caer (uetsi) que baja (temo).

En cuanto al uso de las grafías (alfabeto), en la actualidad, tal parece que hay dos frentes: por un lado la propuesta de la DGEI que está muy difundida en las escuelas o con los maestros de educación indígena. Que se representan con dieciocho grafías: a, ch, e, i, j, k, l, m, n, o, p, s, t, tl(tle), ts (tse),  u, x, y. Por otro lado, se encuentran aquellos que escriben con la /h/ que sustituye a la /j/, la /c/ que sustituye la /k/, la /w/ sustituye la semiconsonante /u/ que se hace acompañar siempre por una vocal /a/, /e/ e /i/. Algunos otros, sólo reconocen que hay otros sonidos no representados pero que no son de relevancia como la variación fonética de la /o/ que se hace más cerrada /u/, que en algunos casos en lugar de la /k/ se usa la /g/ o la /v/ y la /f/ que es una variación del sonido /ua/, /ue/ y /ui/.

Las grafías no son suficientes para representar los sonidos de la lengua náhuatl, existen otros signos auxiliares que ayudan por ejemplo, para representar a una vocal larga se usa: dobla vocal (aa), una raya corta sobre la vocal (ã), dos puntos posteriores a la vocal (a:). Se usa un apóstrofo pero no representa a las glotales (a’a) sino a dos vocales que se leen por separado; además de distintos tipos de acentos que determinan puntos de articulación.

Si bien se ha intentado normalizar la escritura, mediante un alfabeto único, entre los principales impulsores, los maestros de educación indígena: esta todavía no alcanza un acuerdo general para definir tales grafías. Desde 1982 en la “Primera reunión de habitantes de diversos dialectos del náhuatl organizada por la Organización o Profesionistas Indígenas Nauas Asociación Civil (OPINAC) y el Programa de etnolingüística”, celebrada en Pátzcuaro, Michoacán. En dicha reunión acordaron usar ciertas grafías que a la fecha, algunas ya se han sustituido. Algunas otras grafías quedaron a discutirse en próximas reuniones como la incorporación de la /g/, /b/ y /f/; además de proponer que no en algunas regiones se elimine la /tl/ ya que este fonema no se usa. Este problemática hasta la fecha se siguen discutiendo.  Cada pueblo defiende su particular forma de uso de la lengua, su habla, y es válido, porque si bien es cierto que provoca ciertas dificultades en la escritura; los indígenas piensan que esta es una forma de identidad, y lo es.

La normalización persigue acordar que se escriban en náhuatl bajo un solo alfabeto y una sola gramática para todas las regiones aunque en algunas presenten variantes de tipo fonológico, morfológico y léxico.

Ejemplifico: En el caso de los que hablan sólo con la /t/: Huejutla, Orizatlán y Jaltocán, que equivale el 58% del total de hablantes náhuatl de la región Huasteca hidalguense (159.893), según INEGI, 2005, sin incluir a los del estado de San Luis Potosí, Veracruz y Puebla donde también hay presencia. De esta variante no sé cuántas publicaciones  hay escritas solamente con la /t/.

Sin no se considera esta variante dialectal fonética: /t/ y obligar a que se use el fonema /tl/ podría decirse que se trata de una discriminación, al igual que las otras variantes, según las más minoritarias. Esta variante no se puede explicar sólo como una variante del fonema /tl/ es también una forma de demostrarles a los hablantes que esta variante de la lengua no tiene el mismo valor con los que hablan con /tl/. La lengua no es simple código que sirve para comunicarse, es también una identidad, algo que identifica, una forma de pertenencia.

Para esta variante, de uso sólo la /t/ es preciso reflexionar dos cosas:

Una; en la lectura, donde se ve la representación gráfica de los sonidos: /t/ y /tl/, estos no representan problema alguno para su pronunciación; sin embargo, estoy seguro que algunos lo leerán con /t/ donde esté escrito con /tl/ porque es este sonido con quien están familiarizados.

La otra, si se les pidiera que escribieran un texto libre usando la /tl/ seguro que no lo lograrían, en algunas palabras lo escribirían usando la /tl/ donde no se requiere y donde se requiere no lo harían. Por lo tanto, así estaría mal escrito en náhuatl y, si se estuviera en la escuela diríamos que no saben escribir; por lo tanto reprobarían y que recursen la asignatura de lengua indígena. Hay ejemplos claros de algunos escritores, cuya lengua materna es que no usan la /tl/ y han publicado algunos textos que presentan tal dificultad de distinción del uso de los dos fonemas.

Para la cuestión de normalizar no es sólo el alfabeto y la gramática, sino también representa un problema de definir cómo representar los distintos tonos, largos, cortos, breves, africadas, glotales, etc., además de la estructura sintáctica no es la misma en algunas regiones con otras. Es una tarea nada sencilla.

Tampoco me parece que sea una salida pensar que es equiparable con  el español, porque se dice que: “no importa cómo se hable lo importante es que se escriba igual para todos”, el español está así”. Sólo quiero mencionar que la lengua española se nos fue impuesta junto con la invasión de los españoles. Pero lo que sí es cierto es que la lengua hablada es independiente de la escritura: porque no escribimos como hablamos: en palabras, en secuencia,… la escritura requiere de cierta competencia para no ser simplemente analfabetos funcionales. Hablar es más sencillo, sentarse para escribir puede costar mucho y por ello, para su dominio, se requiere ir a la escuela y aprenderla, aunque esta sea la lengua materna y, a veces ni así se llega a dominar, por lo menos es funcional, logrando una comunicación simple.

Ahora si también se desea seguir los mismos pasos que el español, imponer una variante sobre otras, tal vez sería mejor preguntarse ¿cuál de todas las variantes se tomará como lengua base y convertirla como lengua estándar de todos los nahuas”.

Pues propongo que sea una variante con las siguientes características:

–          La que use la /tl/

–          La que en algunas palabras se acentúe como aguda.

–          La que usa /b/, /f/ y la /r/.

Estas características es la variante del municipio de  Xochiatipan.

Entonces nuestra escritura sería más o menos así: na niak nomila ban kema nibalati nijfalikas kuabitl, pero na nimoijlia san kejní belis kuali ti’istosej.

Además le añadimos otra problemática. Cuando se tiene duda en cuanto a cómo se dice en lengua indígena, cómo se escribe; la relación sintáctica; es decir, la gramática. Lo interesante de estos casos es que en las escuelas donde mayoritariamente se practica la escritura en lengua indígena no cuenta con gramáticas, vocabularios o diccionarios en lengua indígena, a veces, hay algunos y se rechazan porque dicen: “yo no hablo así y no le entiendo”. Es decir, se persigue que se escriba “bien” en la lengua indígena antes de tener una gramática; adelantamos la escritura sin antes tener la herramienta del cómo hacerlo. Entiendo que, la escritura en lengua indígena, sí es posible si se da la libertad para escribir como se habla y no como se está normando, porque para cuando llegue a normarse, tal vez, sólo queden los ancianos quienes hablen náhuatl y ya no les interese en lo más mínimo escribirla; además estos no serán monolingües en lengua indígena, sino bilingües que optarán por usar el español como está sucediendo en la actualidad. Según datos del INEGI en un promedio de doscientos años ya no habrá hablantes náhuatl ya que por cada cinco años disminuye el 2.5 % promedio. Estamos hablando de la lengua con mayor número de hablantes, más de seis millones que hablan náhuatl.

Creo entonces que enseñar a escribir la lengua indígena a los hablantes no es un registro de palabras es preciso tener conocimientos generales de la misma, conocer la lengua desde las funciones del lenguaje y de sus prácticas sociales. Y es aquí entonces donde ya no está al alcance de todos los hablantes; sino de unos cuantos, los que son capaces de analizar la lengua y representar los sonidos. Finalmente nos quedaremos aquí sentados unos cuantos los que escribimos, los que nos atrevemos a escribir, los que sabemos algo de gramática de la lengua castellana para ir contrastando con la lengua indígena.

También se piensa que la lengua escrita garantizará la supervivencia de las lenguas ya va a detener la influencia del español que está desplazando la lengua náhuatl y se difundirá más, en realidad, la lengua castellana en sí no desplaza a ninguna lengua, somos los hablantes quienes lo hacemos, nosotros los hablantes, consientes o inconscientes lo hacemos. Nosotros determinaremos si dejamos de hablar la lengua náhuatl, si determinamos mezclar ambas como sucede en la actualidad en una gran parte de los verbos: ximoapuraro, timedirosej, etc., en estos no es la lengua náhuatl que modifica a la lengua castellana es al contrario. Adoptamos el español y lo modificamos mediante partículas: sufijos y prefijos. En estos casos es el verbo en infinitivo del español que lo modificamos con prefijos pronominales y sufijos que indican persona y tiempo.

Lo que significa que la lengua escrita es totalmente impediente del habla, de la oralidad, la prueba está es que nuestras lenguas siendo ágrafas se mantuvieron durante muchos siglos y es en la actualidad que se muere a pasos agigantados. Esta muerte se debe principalmente a que se persigue a apropiarse sólo de la lengua de prestigio, la lengua que da poder, y queremos aprenderla y dominarla a costa de todo, aunque esta lengua la hablemos y la escribamos mal. “sikiera kentsi tijmatis para ika timomanauis” dicen los padres a sus hijos, éstos están orgullosos de ver a sus hijos hablando el español porque ya dieron un paso adelante, aunque conlleve la pérdida de su identidad. Ya no son de allá ni de acá. Se adopta la otra cultura y cambian de mentalidad, la manera de pensar y se asume otra conducta; incluso se reniega del origen.

En la actualidad muchos siguen negándola como si fuera un delito, ¿hay razón? Sí la hay pero es tiempo de pensar de forma distinta. Pensar como indígena no es nada inferior ante otras culturas, ya se ha demostrado. Pensar como indígena es pensar en la ayuda mutua, en la cooperación, en el respeto a la naturaleza, en el respeto a los mayores,… Ahora todo se ha perdido, la cultura del individualismo nos adoptó  y hemos caído en el mercantilismo, somos infelices pero con dinero. Algunos ni eso.

Así que la manera de aceptar a los demás es pensar que somos un solo grupo y que podemos vivir en armonía reconociéndonos entre todos a pesar de que algunos digan: ne nobebe, kuali tali, auiyaj tlakuali, ne tagatl,… estas diferencias fonéticas que no sean las causas de que no se escriban las lenguas, estoy seguro que entre más se escriban en las distintas variantes mejor nos conoceremos y llegaremos la normalización.

A manera de conclusión:

  •   La lengua no la hacen los escritores, son los mismos hablantes.
  • Para recuperar la lengua es mejor acudir con los conocedores, los ancianos, ellos nos darán la información de cómo es la estructura de la lengua y no sacar simples conclusiones a través de reglas generales.
  • Usar los préstamos del español o el inglés sin miedo; pero usar las que han caído en desuso por el desplazamiento del español.
  • Si se hacen adaptaciones de las palabras en español hacerlas.
  • Si se considera pertinente ampliar las grafías del alfabeto náhuatl hacerlo, creo finalmente podemos concluir que podamos escribir usando unas u otras grafías sin que sean un obstáculo para la comprensión, incluyendo la parte sintáctica y morfológica.

Tlaskamati, matijtekiuikaj tokamanal uan ma kauani ken se xochitl

Marcelino Hernández Beatriz

mhernandez_95@hotmail.com


[1] Señala León Portilla en el prólogo que “la lengua mexicana carece de algunas letras del Abecé: b, d, g, r, s (1997: LIX).

 

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Lágrimas de am…

Lágrimas de amor

 

Para Chabela, mi madre.

Mujer me recibiste con ojos llorosos

Acompañados de un vivido dolor

Y la alegría opaca angustia y miedo

Brotan sólo lágrimas de amor

Rodeado de tus brazos sentí tu calor

Como rayo atravesó mi cuerpo tu beso

Mi primer beso, lloré tan fuerte por ello

Y en mis ojos brotaron lágrimas de amor

Siempre fui lo más preciado para ti

Nunca viste defecto alguno en mí

Caídas tuve en cuerpo y corazón sentí dolor

En ti sólo brotan palabras y lágrimas de amor

El tiempo ha pasado y hoy estoy aquí

Y todo es porque tú con amor me trajiste a mí

Madre recibe mi abrazo con flores de color

Siempre en tus ojos vi sólo lágrimas de amor.

Marcelino Hernández B.

10 de mayo de 2012

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la lagartija y yo

La lagartija y yo

De niño, inquieto y preguntón, quería tener todas las respuestas a mis interrogantes, que eran muchas, muchas. Siempre creí que me podía comunicar con todo lo que tenía a mi rededor. Así que hablaba con las piedras pues veía a mi abuelo platicar con ellas mientras las aventaba sobre un paño rojo y se persignaba. Hablaba con las flores pues veía a mi madre platicarles mientras hacía un collar de distintos colores. Hablaba con el viento pues veía a mi padre decirle: haz que venga la lluvia para mi milpa y me dé muchos elotes y maíz para no pasar hambre. Hablaba con el agua pues veía a mi abuela hablarle mientras curaba con él los espantos. Hablaba con las plantas pues veía todo el tiempo a mi abuelo hablarles siempre: ustedes nos dan de comer, ustedes nos curan, ustedes nos protegen. Yo, también hablaba con la lagartija que la veía salir debajo de alguna piedra y se posaba sobre ella para tomar el sol y con su cabeza me llamaba, me acercaba y me decía: La maravilla de estar aquí es recibir los rayos del sol, él nos da la vida; entonces entendí por qué mi padre y mi madre me decían que el sol es nuestro padre y la tierra nuestra madre: son nuestros creadores.

Marcelino Hernández Beatriz

Nouaya se topitsi

Keman nimoskalti miak tlamantli nitlatsintokayaya, nijnekiyaya nijmatis nochi tlamantli, miaj tlamantli. Uan nochipa nimoyoloui kenkatsa na uelis iniuaya nimokamouis nochi tlamantli tlen eltok ipan ni tlali. Yeka na iuaya nimokamouiyaya ne tetl pampa na kititayaya nosistat ki’inkamouiyaya, moteochiua uan teipa ki’intepeua ipan se payo chichiltik. Nikinkamouiyaya xochitl pampa nikitayaya keman nonana ki’inkamouiyaya uan kichiuayaya tlajtlapantik xochikostli. Ejekatl iuaya nimokamouiyaya pampa notata kiiluiyaya: xiualika atl, ma uetsi, uan ipan ne mili ma eli miaj elotl uan sintla, axmaonkas mayantli. Nimokamouiyaya iuaya atl pampa no sisnana iuaya mokauiyaya kema ya tealpichiyaya. Nimokamouiyaya iuaya nochi xiuitl pampa nosistata nochipa kiinkamouiyaya: inmouantij techmakaj tlakualistli, techpaktiaj, techmokuitlauiyaj. Na nojkia iuayaya nimokauiyaya ne topitsi pampa nikitayaya kema kisa tetsalak uan i’ixpa moketsayaya tonalmiskoua nechnojnotsa ika itsonteko, nimonechkauia uan nechijliyaya: Ni nemilistli ipatik pampa yaya ne tonati techmakato ika itlauil; uaajka nikuamachili keman ne notata uan nonana nechiliyayaj: ne tonati ne toteko, totata uan ni tlali tonana, tonantsi. Iniuatij techmakatokej ni memilistli.

Marcelino Hernández Beatriz.

(Publicado en: Antolología de cuento breve. INVIERNO. Editorial BENMA, 2012. Se puede adquirir en las librerías del DF)

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